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viernes, 9 de diciembre de 2011

En el centenario: SEXUALIDAD Y DEPRESIÓN EN LA VIDA Y OBRA DE ARGUEDAS

Carmen Pinilla y Vilma Arguedas en la presentacion del libro
CARTAS DE ARGUEDAS


Había llegado a La Plata-Argentina en el 65, por esas extrañas circunstancias que llamábamos “exilio”, y será porque éramos foráneos, siempre arraigados a nuestra tierra madre, que de tanto en tanto nos invadía la nostalgia y una tristeza a la que decíamos: “la pena negra”. A veces sentíamos que la vida se nos iba.

Cuando suponía que estaba llegando al final de mi existencia, un día de abril del 71, en la ciudad de La Plata, adquirí un libro, de editorial Lozada, que me permitió conocer el infortunio de un hombre que, como yo, sentía que había perdido la batalla de la vida. Eso es lo que deduje después de devorar en una noche la novela de José María Arguedas "El zorro de arriba y el zorro de abajo". Aunque había leído gran parte de las obras de José María, y desde tan lejos desconocía mas sobre sus actividades, jamás imaginé lo que su novela-diario me revelaba, el relato sobre Chimbote y su suicidio posterior. A partir de allí empecé a sentir, como han sentido muchos, una pasión entrañable por todo lo que fue su vida y su obra, y paradójicamente, me dio la vitalidad necesaria para superar las profundidades en las que a veces caemos las personas en algunos momentos de nuestras vidas.

A los 100 años de su nacimiento y a los 42 años de su muerte podemos señalar que sus contribuciones más substanciales fueron su narrativa andina, sus ensayos sobre folklore, etnología, antropología y cultura indigenista. Ello le mereció importantes premios y sigue siendo objeto de numerosos estudios. Los trabajos de A.Cornejo Polar, Julio Ortega, Martín Lienhard, Willian Rowe, A. Flores Galindo, Mario Vargas Llosa, las cartas editadas por John V. Murra, y las cartas a sus familiares editadas por Carmen María Pinilla, han enriquecido el análisis de la vida y la obra arguediana. Ello nos permitió realizar este análisis en el que intentamos relevar los aspectos de la sexualidad como elementos de mayor incidencia en su cuadro depresivo y en su trágico final, y que publicaramos en la Revista Alborada 23 y que actualizamos al celebrarse el centenario de su nacimiento.
LAS RAICES DE UNA TRAGEDIA

Muchas patologías psíquicas emergentes en la adolescencia tienen sus orígenes en lo acontecido en la infancia. En Arguedas esto es evidente como el mismo lo afirma en el Primer diario de su última novela: “en mayo de 1944 hizo crisis una dolencia psíquica contraída en la infancia y estuve casi cinco años neutralizado para escribir”, y como resulta también de la revisión de sus narrativas, diarios y cartas y de algunos testimonios.

1)Su origen ha sido últimamente cuestionado y han aparecido controversias que ponen en duda lo que ya conocíamos, que nació en Andahuaylas el 18-01-1911, su padre, Víctor Manuel, era abogado de origen cuzqueño y su probable madre, Victoria Altamirano, señora principal de San Pedro de Andahuaylas. Eran una familia de clase media, ligada a la autoridad política y religiosa de esa región campesina quechua hablante. Desafortunadamente su madre murió en 1914, cuando él no había cumplido aun los tres años de edad.

Sin embargo las revelaciones, en sus memorias, de Luis E. Valcárcel, su dilecto maestro, colega de trabajo y
amigo entrañable, de que era hijo natural y fruto de una relación irregular, han permitido que investigaciones posteriores propongan que Arguedas en realidad era hijo de Juanita Tejada, que era la criada del padre de José María y que después fue dado en crianza a Victoria Altamirano, a quien Arguedas reconoce como su verdadera madre, de la cual apenas guarda algunos recuerdos.. "Yo no me acuerdo de mi mamá. Esa es una de las causas de mis perturbaciones emocionales" afirmaba.

Por otra parte desde la escondida localidad de Huanipaca se ha extendido lo que allí se sabía desde el principio y que puede resumirse en lo siguiente: a) José María Arguedas nació fuera del matrimonio Arguedas-Altamirano. B) Es hijo del padre que se menciona y reconoce. Pero en una criada, cual es: Juanita Tejada c) El niño fue arrebatado del seno de su madre natural y se lo presentó como hijo legítimo del matrimonio formalmente establecido. d) Muerta la señora Victoria Altamirano la criada Juanita Tejada reclamó a su hijo. Y este regresó a sus brazos.e) Luego el niño volvió a ser recuperado por la familia Arguedas. f) Que Juanita Tejada enloqueció reclamando a su hijo y al sentir que era imposible recuperarlo.g). Que José María Arguedas Altamirano es en verdad José María Arguedas Tejada. En un informe suscrito por Walter Saavedra dan estos alcances: a) Que las fechas del posible encuentro entre el padre de José María y la criada Juanita Tejada coinciden. b) Que los parientes de Juanita Tejada recuerdan que ella tuvo por aquella fecha del nacimiento de Arguedas un hijo varón. c) Que el genotipo biológico de José María Arguedas corresponde al tronco familiar de Juanita Tejada. (Blanco de piel, ojos claros, zarco, con el pelo castaño y ondulado) d) Que en la investigación se encontró a un sobrino nieto de Juanita Tejada llamado Alejandro Tejada Guillén, que era "…el vivo retrato" de José María Arguedas.

2)Fue recogido por su abuela paterna con la que vivió hasta 1917, año en que su padre se casa por segunda vez con doña Grimanesa Arangoita, viuda adinerada de San Juan de Lucanas en Ayacucho. La familia se instala en Puquio y luego de un año, junto con su hermano Arístides van a vivir a Lucanas con la madrastra. En 1919 su hermano viaja a Lima y el padre de Arguedas empieza a viajar por todos los pueblos en busca de trabajo.

3)José María quedó tres años con su madrastra y un hermanastro con los que vive experiencias terribles que estigmatizaron su vida. Pablo Pacheco, su hermanastro, diez años mayor que él, prototipo de gamonal serrano, cruel, prejuicioso, abusivo y racista, practicaba el exhibicionismo y sadismo. En diversas oportunidades obligó a Arguedas a presenciar sus abusos sexuales con cuantas amantes tenía en el pueblo. A los 9 años contempló sus relaciones íntimas con una viuda, pero más tarde a los 18 años Arguedas volvió y mantuvo una convivencia de varios días con ella.

4)Su madrastra lo relegó a la condición de uno de los sirvientes indios de la casa, rol que abandonaba sólo cuando llegaba su padre, y al partir éste volvía a dormir en la cocina en una batea sobre un pellejo lleno de piojos, a cortar alfalfa en las madrugadas, regar los sembríos en las noches y recibir raciones miserables de comida. Su idioma natural era el quechua. Su refugio y amparo fueron los indios y las indias de la servidumbre que "vieron en mí exactamente como si fuera uno de ellos, con la diferencia que por ser blanco acaso necesitaba mas consuelo ... y me lo dieron a manos llenas". Con ellos se sintió feliz y se identificó toda su vida. Algunas de esas mujeres a las que aprendió a amar con "amor de niño" fueron violadas ante sus ojos infantiles, tal como se relata en su cuento “Warma kuyay”.

5)En julio de 1921 huye, con su hermano, hacia la hacienda Viseca, a la casa de un pariente; allí vive dos años, compartiendo como un "niño feliz" el paisaje, música, baile, ritos y creencias. Desde 1923 a 1926, viaja con su padre por diversos pueblos de la sierra, lo que enriquece su visión de la cultura indígena de la cual él era parte. Se instala luego en Ica como interno del Colegio San Luis Gonzaga. En esta ciudad tuvo también una experiencia traumática, se había enamorado de una muchacha iqueña, Pompeya, que terminó por despedirlo con un desplante racista: "no hago el amor con serranos". Su hermano Arístides describe a este hecho como uno de los que produjeron a José María un mayor trastorno psíquico sexual.

En el verano de 1925, cuando se hallaba de visita en la hacienda Karkequi, en los valles del Apurímac sufrió un accidente con la rueda de un trapiche, de resultas del cual perdió dos dedos de la mano derecha y se le atrofiaron los dedos restantes. Se dice que atribuyó el hecho a un castigo sobrenatural por practicar la masturbación.

6)Su estadía transcurre otros años en Huancayo, Pampas y Yauyos, pero su padre, por quien sentía una gran veneración, muere en Puquio en enero de 1932, dejando nuevamente un profundo vacío en su vida.

7)En 1931 había ingresado a la Universidad de San Marcos y empieza a trabajar en la oficina de correos, se dedica a escribir y publicar la mayor parte de sus cuentos y novelas. En 1937 sufre un año de prisión por su militancia antifascista y en 1949 es despedido injustamente como docente del Colegio Guadalupe.

8) La crítica hacia algunas de sus obras fue muchas veces injusta, estuvo dominada más por criterios políticos que los propiamente literarios que exigían de él un mayor compromiso social que ya en sí tenía su obra, y la publicación previa de los "diarios" de su última novela, en los que emite juicios sobre otros escritores latinoamericanos, generó críticas, ataques personales y una polémica que afectó su sensibilidad provinciana.

09)El proceso cubano en pleno auge, la guerra de Vietnam y el fenómeno del gobierno de Velasco, fueron también motivo para generar otras contradicciones en su vida y tomar ciertas posiciones que muchas veces resultaron controversiales en ese momento histórico-político.

10)Su primer matrimonio con Celia Bustamante, si bien contribuyó al principio a brindarle la seguridad afectiva que buscaba desde niño, posteriormente, como él mismo lo revela, acentuó su angustia y frustración. Sobre su esposa y cuñada decía "me trataron durante 14 años casi como una pertenencia sin derecho ni a voz ni a voto... y en una ocasión verdaderamente estuve muy cerca de lanzarme al balcón y de clavarme un cuchillo.. porque en esas horas en que me celaba tan injusta e implacablemente me echaba a llorar". Celos que parecen justificarse a la luz de los últimos documentos publicados en donde se identifican algunas de las situaciones de infidelidad del escritor en medio de su frustración matrimonial.

11)Otros acontecimientos contribuyeron a acentuar su cuadro psíquico, como los conflictos sociales, culturales y políticos que le tocó vivir. Arguedas, que asumió el socialismo como ideología de su vida, experimentó una honda frustración al ver la deserción de algunos dirigentes comunistas que se pasaron a la extrema derecha. Las responsabilidades que asumió como docente los Colegios de Sicuani y Lima, en la Comisión de Reforma de Planes de Educación Secundaria en el Ministerio de Educación, colaborador de Radio Nacional, Director de la Casa de La Cultura y otros, estuvieron en muchos casos llenos de las comunes trabas, incomprensiones, trámites burocráticos e intereses políticos, lo que le generó una mayor decepción sobre las instituciones públicas de nuestro país.

12) Otro aspecto que es necesario explorar es el componente familiar en el fenómeno afectivo de Arguedas. El año 76 llegué a Chimbote y pude identificar los personajes aún vivientes de "El zorro.." pero también tuve la oportunidad de conocer y compartir algunos años de trabajo con familiares directos de José María, que junto con su hermano Arístides, vivieron muchos años en Chimbote y la región de Ancash. En algunos de ellos pudimos comprobar que el componente depresivo se manifestó también con cierta gravedad en sus vidas, con intentos de suicidio en algunos de ellos. Siendo su obra confesional y habiendo trascendido su vida íntima y familiar a través de su correspondencia publicada, podemos señalar que, tal como se ha descubierto recientemente, la depresión como entidad patológica está ligada a la presencia de un gen determinante en el desencadenamiento del cuadro. También se conoce los problemas de salud del padre, que por referencia de sus propios familiares se trataba de alguien “hipocondriaco” e influenciable, con constantes preocupaciones por su salud, y que andaba tomando frecuentemente medicamentos para sus males supuestos o reales. En una carta a su hermano Arístides, escribe "heredé mucho de la inestabilidad de carácter de nuestro padre, de su debilidad nerviosa, pero en mí son muchos más agudos porque tengo una mentalidad mucho más inquieta y sutil y lucho en un plano más complicado y difícil....¿hemos heredado del viejo ese lado flaco?.. Yo soy la herencia viva de nuestro padre, pero sus defectos espirituales los tengo yo en mayor grado".

UNA NARRATIVA TESTIMONIO DE SUS TRAUMAS

Aunque su narrativa es rica en presentar la realidad-mágico-religiosa de la cultura andina, y los conflictos que genera la integración del mundo occidental y el mundo andino, en gran parte de ella son revelados los sucesos traumáticos que iniciaron sus dolencias. Es verdad que se describe un mundo lleno de los goces de la naturaleza -ríos, árboles, plantas, cerros, pájaros- y la embriaguez de la música, ritos y costumbres, pero mezcladas con personajes y repetidas escenas de violación, de agresión y de injusticia, de las contradicciones de indios y mistis, de serranos y criollos, de zorros de arriba y zorros de abajo. Veamos algunos de ellos

1)El sexo es presentado como un acto brutal y sucio, los que se revelan en sus primeros cuentos publicados en "Agua", 1935, como "Warma Kuyay",

La hacienda era de don Froylán y de mi tío; tenia dos casas. Kutu y yo estábamos solos en el caserío de arriba; mi tío y el resto de la gente fueron al escarbe de papas y dormían en la chacra, a dos leguas de la hacienda.

Subimos las gradas, sin mirarnos siquiera; entramos al corredor, y teníamos allí nuestras camas para dormir alumbrados por la luna. El Kutu se echó callado; estaba triste y molesto. Yo me senté al lado del cholo.

—¡Kutu! ¿Te ha despachado Justina?
—¡Don Froylán la ha abusado, niño Ernesto!
—¡Mentira, Kutu, mentira!
—¡Ayer no más la ha forzado; en la toma de agua, cuando fue a bañarse con los niños!
—¡Mentira, Kutullay, mentira!

Me abracé al cuello del cholo. Sentí miedo; mi corazón parecía rajarse, me golpeaba. Empecé a llorar, como si hubiera estado solo, abandonado en esa gran quebrada oscura.

Tambien en "El horno viejo", donde recrea la crueldad de las experiencias sexuales de las que fue testigo siendo niño.

“Yo solo me quedé, junto a don Froylan, pero cerca de mi Justinacha ingrata. A la orilla de ese rio espumoso..yo vivía sin esperanzas…hasta que un dia me arrancaron de mi querencia para traerme a este buliicio, donde gentes que no quiero, que no comprendo”.(WK). “Se bajo los pantalones mientras Faustino seguía bailando…quedo desnudo desde la cintura para abajo. Se levantó el traje. Yo chuchumeca nomas don Faustino, dijo la chola que estaba recostada en el poyo carcomido del horno viejo…apoyado en la puerta humienta el chico vio que tumbaron a la señora blanca…doña Gudelia empezó a llorar fuerte” (HV).


2)Esto es reafirmado en el cuento "El forastero" publicado en 1964, donde describe el sexo mezclado con el hambre, el abandono, la enfermedad, la muerte y la prostitución, así como el abuso de los patrones con las indias que se describe en innumerables cuentos.

3)Ello se evidencia también en "El sexto" en el que relata las frecuentes escenas de violaciones homosexuales que pudo observar en esa realidad carcelaria cuando estuvo preso en 1937 por haber participado en manifestaciones a favor de la República Española.


4)Sólo en uno de sus cuentos “El aylla” cuando describe que el sexo no tiene caracteres negativos, porque se da en una ceremonia en que las parejas de solteros hacen el amor entre cantos y danzas, como un acto social, comunitario, propio del mundo andino.


5)Para M. Lienhard en "El Zorro…..." el sexo aparece como manifestaciones repelentes, representando lo mas sucio de la sociedad chimbotana. En la novela cada uno de los zorros representaba no sólo los espacios geográficos, costa y sierra, sino también las zonas sexuales de la mujer, lo visible y lo oculto. En la novela se representa la dinámica de la asociación costa-prostituta, que tiene relación con la vieja interpretación de la sierra varonil y la costa femenina, explica también la obsesiva imagen del mar como inmenso sexo de mujer “esa es la gran zorra, ahora mar de Chimbote…ahora la puta mas generosa que huele a podrido..solo fornica con la gran zorra que es la bahía…ahora sexo millonario de la gran puta”. Un sexo que devora, pervierte y sin embargo da vida

CARACTERISTICAS DE LAS DEPRESIONES Y LA DEPRESION DE ARGUEDAS

Los trastornos depresivos, son cuadros en los cuales la perturbación fundamental consiste en una alteración de la afectividad que tiende a la depresión. La mayoría de estos trastornos, como en Arguedas, tienden a ser repetitivos y a menudo el comienzo de cada episodio se relaciona con sucesos o situaciones generadoras de estrés y los niveles van desde leves a graves.

La depresión de Arguedas fue cíclica y estuvo marcada por capítulos de elevación de su ánimo y de hiperactividad en las que pudo producir gran parte de su obra. Para Freud, algunas de las formas de depresión, que las calificaba como "duelo", la persona que lamenta la pérdida de un ser amado, propiedad o creencia ideológica, se siente triste, perdido y por momentos incapaz de disfrutar nada. La muerte temprana de la madre y la continua ausencia del padre generaron una ambivalencia afectiva, y una forma patológica del "duelo".

Para Freud la actividad actúa como refugio, como escape, como compensación a la depresión, por lo que la realización poética (literaria) es la consecuencia de la sublimación de los impulsos eróticos. El Arguedas-niño y el Arguedas-adulto, en el análisis transaccional, son esencialmente un llanto que infructuosamente pide amor pero que odia a la vez.

En el Primer diario de su última novela señala el origen de sus males: "en mayo de 1944 hizo crisis una dolencia psíquica contraída en la infancia y estuve casi cinco años neutralizado para escribir". Hubo épocas en las que tuvo que pedir licencia de trabajo por largos períodos o renunciar al mismo.

Los síntomas que siempre lo acompañaron y por la que tuvo que tomar medicación permanente fue el insomnio. Otros fueron la cefalea, "el dolor de pecho y espalda me siguen, me aplana al amanecer porque me dura largo, pero mientras escribo lo olvido totalmente", y uno de los que más lo atormentaban era su fatiga por la lectura que le había impedido por largos años asimilar documentos importantes.

Otro síntoma relevante fue "la sensación de impotencia viril que me produce esterilidad intelectual". Las últimas cartas publicadas si bien revelan un Arguedas que ha buscado en otras mujeres su realización sexual, también describen a un hombre que en épocas "sufría de dolores de cabeza después de un acto sexual. Esto lo hacía a diario y le causaba daño..". El mismo Arguedas confiesa "el encuentro con una zamba gorda, joven, prostituta, debió ser el toque sutil, complejísimo, que mi cuerpo y alma necesitaban para recuperar el vínculo con todas las cosas y me devolvió eso que los médicos llaman "tono de vida"..".

LOS CAMBIOS DE LA AFECTIVIDAD DE ARGUEDAS

Sus ideas de suicidio aparecieron desde niño, como cuando "pidió a la montaña con la que hablaba que me tragara..". Un intento frustrado es revelado en un texto manuscrito entregado a su hermana Nelly "intenté suicidarme el miércoles 30 de junio (1965), lo había decidido el miércoles anterior en la noche. Vencí el impulso con la intención de hacer un esfuerzo final para recuperar un mínimo de equilibrio que me permitiera trabajar...tuve una infancia bárbara en sufrimientos y hermosura..no debo quedar sobre la tierra como un sobreviviente inútil". Una acción más grave lo llevó a cabo en abril del 66 cuando ingirió 37 pastillas de Seconal de la que pudo ser salvado por una temprana acción médica.

Antes, en los primeros meses del 60 sufre un grave accidente de tránsito que revive su depresión. En carta del 21-05-60, afirma "hace unos diez años tenía suficiente energía para hacer frente a esta clase de luchas, pero las desventuras de mi niñez y mi débil constitución nerviosa me han invalidado bastante.." A pesar de ello, Arguedas pone fin a una etapa de silencio creativo y publica después del 58 "Los ríos profundos", en el 61 "El sexto" y en el 64 "Todas las sangres".

En otra correspondencia a su psiquiatra chilena el 7-05-62, manifiesta un ánimo cambiado producto del tratamiento llevado con esta doctora, pero no deja de manifestar que "en cuanto a mis molestias físicas la única que no he podido superar es el insomnio". Si bien Arguedas, buscó apoyo psiquiátrico, reiteradamente, en Lima, México y otros lugares, los mejores resultados los encontró con esta doctora, que le dio la imagen y la afectividad materna que el destino le había negado tempranamente.

Sin embargo Arguedas vuelve nuevamente a enamorarse en Chile de una mujer casada, Beatriz, con la cual establece una corta relación afectiva, pero con un gran significado vivencial. En carta del 3-7-62 a su psiquiatra le expresa "Cada carta suya (de Beatriz) significaba para mí una aurora y una especie de nuevo renacimiento. Sus cartas y la contemplación de su fotografía purifican mi alma y mi cuerpo en forma que constituye un milagro. ¡No sabia lo que era el amor, queridisima mamá, no lo sabía!. Sus palabras y su imagen ahuyentan el principal demonio que me aterrorizaba y corrompía o pretendía corromper mi alma: las tentaciones sexuales cuya conclusión no me producían sino asco en el mundo... Había una tendencia suicida a entregarme a esos demonios cuando más deprimido me encontraba y cuanto más difícil me parecía afrontar la vida".

Poco después éste amor es sustituido por el de Sybila Arredondo con quien establece una segunda relación matrimonial.

En carta a J. Murra del 15-8-62 expresa "Por fin durante mis dos meses de estadía en Chile pude, con el auxilio de una prodigiosa psicóloga, salvarme de mis principales trastornos nerviosos que los médicos peruanos no habían hecho sino acrecentar. Regresé sin angustia, sin la depresión mortal que me afligía..". Pero quince días después en carta a su psiquiatra fechada el 31-8-62 manifiesta "Despertaron nuevamente los demonios que me estaban devorando...creo que nada de lo mío puede curarse con píldoras sino con vida".

En noviembre del 62 escribe "he luchado valientemente con la depresión de los primeros días y he vencido". En diciembre del mismo año "dentro de pocos días tendré la felicidad de escribir en la primera página: A la Dra Lola Hoffmann a quien debo la resurrección de mi capacidad para el trabajo". En marzo del 63 "he sufrido una inesperada crisis depresiva" y en octubre del 64 "estaba apabullado por una frustración casi inesperada y dolorosa, una pequeña muerte contra la cual me encontraba luchando fieramente".

El 18-08-69 escribe a su hermano Arístides "tu sabes cómo ha sido nuestra vida, cómo por causas algunas claras, mi permanencia en San Juan cuando era muy niño mientras tu estabas en Puquio con papá, por mi infantilismo y sentimiento de gran orfandad, tu eras fuerte de carácter, yo me arrimé a los indios e indias y aprendí de ellos todo o casi todo su maravilloso y casi indescriptible mundo...un abrazo, como el que nuestro padre solía darnos, un abrazo con toda la vida de tu zonzo que jamás desmayó en la lucha pero a quien sólo las desventuras que tuvo con las mujeres lo quebrantaron".

El mismo día en que pone fin a su vida, el 28-11-69 le escribe a su hermano Arístides "Ya no puedo más, no duermo, no leo, no puedo hablar bien ni escribir....recuerda nuestra vida y diles como yo viví un poco distinto que tú, primero con la madrastra y después con nuestro viejo. No me lloren. Hice más de lo que de mí se podía esperar. Viví limpiamente como son en su alma nuestros runas y lo fue nuestro humilde y orgulloso padre".

UNA MUERTE LARGAMENTE ANUNCIADA

La novela de Arguedas sobre Chimbote iniciada a comienzos del 67 más que un proyecto literario fue un acto de supervivencia del escritor, se sintió vencido y escribió su "¿Ultimo diario?" tardando algunos días más en preparar su final.

La publicación de sus primeros diarios, las cartas a sus amigos más íntimos y familiares, sus testimonios en reuniones y algunos eventos culturales, las conversaciones con los intelectuales con los que frecuentaba, así como el episodio del 66, revelaban a un hombre que estaba constantemente despidiéndose de la vida. Beatriz Arguedas, hija de Arístides, nos contaba que ha sido testigo en una ocasión de como su padre rompió un testamento ológrafo que José María le había entregado en ese momento, le increpó su actitud pero expresándole su cariño y la necesidad de que se aferrara a la vida.

En una de la cartas dirigidas al Padre Enrique Camacho de Chimbote y que publicaramos en la Revista Alborada, fechada en Chile el 2-5-69, escribe "Estos períodos de angustia se hacen cada vez más largos y estoy pensando que sino salgo de éste en que estoy metido en estos días, me iré a trabajar a Caraz".

Finalmente, en la última carta a la Dra. Hoffmann fechada el 16-09-69 expresa: "Con la novela trunca en mi mente y en toda mi naturaleza, yo no puedo dictar clases ni investigar...ya no me es posible tampoco volver donde usted a Chile. Estoy condenado. Pero he hecho una vida completa, pura y fecunda, ejemplar..". Cuatro días antes, escribe una carta en quechua a Hugo Blanco en la que anuncia su muerte inminente, reivindicando la lengua de su infancia.

Juan Rulfo y otros escritores, preocupados por esa situación preparan un viaje de Arguedas a México, a fin de ponerlo en manos de otro psicoanalista y de otra escuela, para intentar salvarlo, pero resultó muy tarde, porque un 28 de noviembre del 69 enciende "la última chispa que puedo prender" y aprieta el gatillo del revolver en su sien, falleciendo el 2 de diciembre.

LA VIDA A PESAR DE LA MUERTE

Arguedas narrador, ensayista, etnólogo y finalmente suicida, es producto de una época y de las circunstancias familiares, culturales, sociales, políticas y hasta biológicas, que rodearon su vida, pero es también resultado de la actitud de una parte de la intelectualidad peruana que no supo reconocer en ese momento la verdadera dimensión de su obra. De alguna manera se sintió más despreciado e incomprendido que amado.

Arguedas fue víctima, como muchos otros, de una sociedad hipócrita, violenta, agresiva, y fundamentalmente depresiva. Una sociedad que a los 45 años de su desaparición no ha cambiado en lo sustancial y sigue siendo el lugar donde, como nos lo recuerda Ernesto Sábato, "extraviado en un mundo de túneles y pasillos, el hombre tiembla, ante la imposibilidad de toda meta y el fracaso de todo encuentro..." pero así como para Arguedas con su desaparición se abre una nueva etapa "la de la luz y de la fuerza liberadora e invencible del hombre", Sábato nos dice como una salida "les propongo entonces con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso... sólo quienes sean capaces de sostener la utopía, serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuánto de humanidad hemos perdido".

Está en nuestras manos cambiar todo ello antes que nos siga destruyendo como lo hizo con José María Arguedas, así sus obras para reivindicar nuestra antigua y ancestral cultura indígena y construir un país más justo y solidario, no serán una utopía arcaica sino un sueño hecho realidad.

Son los años posteriores y en esta celebración de sus 100 años donde se ha venido reconociendo y valorando nuevamente su obra, y se sigue investigando otros aspectos de su vida, revelando nuevas cartas y publicaciones, que podrán enriquecer y comprender mejor su vida trágica pero frutífera por todo el legado que nos dejó para comprender mejor nuestra conflictiva sociedad actual en la que siguen vigentes, hoy más que nunca los enfrentamientos entre las diferentes culturas que tratan de convivir en nuestro Perú.

miércoles, 24 de agosto de 2011

LOS DIAGNOSTICOS DE PEREZ

(cuento incluido en la ultima edicion de "Sobre el Arenal"-Libro de cuentos.


Ella está en el horizonte…

Me acerco dos pasos
Ella se aleja dos pasos
Camino diez pasos
Y el horizonte queda
Diez pasos mas allá
Por mucho que yo camine
Nunca la alcanzaré
¿Para qué sirve la utopía
Para eso sirve: para caminar

Fernando Birri
(Citado por Eduardo Galeano)










Dicen que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Por eso cuando algún novato aparece como gran sabiondo con su titulo bajo el brazo lo más probable es que esté en la calle, tal como me lo demostró Perez, un vigilante que trabajaba muchos años en el Hospital III de EsSalud de Chimbote


Tenía poco tiempo de graduado, y cuando me tocaba guardia en el servicio de emergencia, sufría una eternidad por el temor de que llegara algún problema grave de salud que no pudiera resolver. Eso lo sabía Pérez, el más antiguo de los vigilantes del hospital que tenía la costumbre de rondar por los tópicos de emergencia buscando conocer o ayudar de alguna forma a los problemas que presentaban los pacientes que llegaban al nosocomio. Aunque su función era controlar la puerta de entrada de carros y personas a la emergencia, el dejaba confiadamente abierta los portones y se acercaba al área de los consultorios de emergencia

Cierto día, cerca de las ocho de la mañana, empezando mi día de guardia trajeron a una persona de unos 35 años que había sido encontrada inconsciente en la calle; Pérez ayudó a ingresarlo al tópico de medicina. Tal como me habían enseñado, realicé algunas preguntas al señor que lo había traído sin conseguir mayores datos, luego con toda la ceremonia del caso empecé a examinarlo tratando de encontrar un diagnóstico temprano; le tomé la presión, controlé su pulso, observé la pupila, lo ausculté detenidamente, pero no encontré nada anormal que explicara su estado de inconciencia, pero como estaba rodeado de tanta gente y del personal de salud, sentí que con sus miradas me preguntaban "¿doctor que es lo que tiene el paciente?", y esperaban que les diera mi veredicto final con toda mi sabiduría de galeno y como si fuera un Dios sabelotodo; ante tanta presión y queriendo mostrar toda mi sapiencia lance mi diagnostico final

-Es un síncope cardíaco- dije, y ordené unos análisis y un electrocardiograma.

Pérez, que nunca se la daba de sabio, pero si era un conversador incansable y seguramente sabía más por viejo que por diablo me dijo

-Permítame doctor...

Realizó una sola acción, abrió la boca del paciente y metió sus narices en ella, luego se retiró en silencio a un costado de la sala, me llamó a lado y casi en el oído como un secreto me lanzó su diagnóstico

-Está zampado doctor, nunca se olvide del olfato.

Fue la mejor clase de semiología que había recibido frente a un paciente.

Pérez había ingresado a trabajar al hospital en el año 63, estuvo algún tiempo en el área de mantenimiento, luego pasó a la cocina y por ultimo a carpintería. En el año 65 lo trasladaron a vigilancia y se mantuvo allí 25 años hasta el año de 1990 en que los cambios que trajo al seguro la nueva administración, hicieron ingresar vigilantes particulares, bajo la forma de “services” y cambiaban de personal día a día.

En una oportunidad trajeron en un taxi a un hombre de unos 40 años que había sufrido una caída de su bicicleta, experimentando un fuerte golpe y un posterior e intenso dolor en la cadera. Lo ubicaron en una banca de la sala de espera, porque .el cirujano de guardia se encontraba operando y en el tópico de cirugía había un paciente que se estaba siendo suturado por el interno de guardia, de manera que tenía que esperar y su dolor había menguado y era soportable. Pérez observador y preguntón, le dijo a la persona que le acompañaba

-¿Su familiar tiene siempre una pierna más chica que la otra?

Como la respuesta fue negativa y el hombre estaba angustiado, Pérez llamó a su compañero Kiko que estaba en otro puesto cercano de vigilancia y le dijo

-Mira esto es fácil, ponte en el extremo de la banca y tú con su familiar agarrenlo de los brazos, yo voy jalar de su pierna y vas a ver que vuelve a su tamaño normal y le pasa el dolor.

Pérez tenía el diagnóstico: una luxación de cadera, pero no se lo comentó a nadie, de manera que tal como lo había pensado, hicieron la maniobra y en unos segundos el paciente sintió que un hueso de su cadera volvía a su lugar y que la diferencia de altura de los dos miembros y el dolor habían desaparecido, por lo que se animó a pararse y caminar con asombro y alegría. Cuando llegó el cirujano, a quien le habían informado que debía de atender a un paciente con traumatismo de cadera e imposibilitado para caminar, se dio con la sorpresa de encontrarlo deambulando por la sala de espera, estiraba la pierna, y repetía, "ya estoy bien, ya estoy bien doctor ", y quería irse lo más rápido a su casa.

Los cólicos que llegaban a emergencia, podían ser en muchos casos diferenciados por Pérez, él se limitaba a hacer unas preguntas y determinar si era abdominal, vesicular o renal, luego hacía sus indicaciones peculiares hasta la llegada del médico. Muchas apendicitis las adivinaba apenas el paciente entraba al hospital, al abrirle las rejas de la entrada de emergencia les interrogaba rápido, los observaba y luego comentaba: "allí va una apendicitis", “ése es un cólico renal”.

Tiempo después se limitaba rondar y a preguntar por los resultados de tal o cual análisis o radiografía y comprobar si coincidían con sus diagnósticos, eso lo ponía feliz, pero cuando todo resultaba distinto a lo que había pensado, se dirigía a su garita de vigilancia y no aparecía por los tópicos de emergencia.

Una noche trajeron a una mujer inconsciente, del taxi la bajaron a un camilla y la llevaron al tópico. Estuve examinándola largo rato, buscando algunos signos que me dieran un indicio de la causa de su perdida del conocimiento. En eso apareció Pérez, con una sonrisita en su cara que me daba la impresión que él ya sabia lo que pasaba.

- Es histerica doctorcito, no se da cuenta, mire como le tiemblan los parpados, tóquele el externón fuerte

Eso hice, la mujer se despertó y nos contó que se había peleado con su esposo. Le pusimos un diazepan intramuscular, descanso unas horas y después llego el psiquiatra para manejar esa crisis de histeria.

Había un paciente de unos 35 años que venia frecuentemente a emergencia, Perez lo conocia de sobremanera. Sufria de asma y cada vez que tenia una crisis severa acudia al hospital para que le apliquen su aminofilina endovenosa y con eso se calmaba su crisis y regresaba a su casa, controlnadose por consultorio externo. Una noche llego nuevamente, Perez estaba de vigilante, yo estaba en una de mis primeras guardias, de manera que no conocía la habitualidad del paciente a emergencia. Llegó desesperado, como sucede en esos cuadros, con gran dificultad respiratoria, cuando iba a empezar a atenderlo Perez me llamó a un lado y me dijo

-Oiga doctor, este paciente ya se ha hecho dependiente a la aminofilina, haga como hacen sus otros colegas

-Y que es lo que hacen?- le pregunté intrigado

-Le aplican suero fisiológico o agua destilada endovenosa e igual le pasa la crisis.

Con muchas dudas le dije a la enfermera que cargara 20 ml. de suero fisiológico y le aplicaran en forma endovenosa y lenta.

-Aquí está tu rica aminofilina- le dijimos, mientras se le aplicaba el suero.

A los minutos cesó su crisis de asma y se fue contento a su casa, después de haber recibido su “rica aminofilina”, que en esa época se usaba en forma rutinaria para calmar la crisis asmática.

Creo que su aprendizaje de algunos aspectos de la medicina no solo se basaba en su experiencia de haber visto desfilar miles de pacientes, era preguntón, interrogaba a los pacientes no solo su condición de asegurado, sino que le hacia un breve historia clínica, además nos preguntaba a todos los médicos, sobre muchas enfermedades, los síntomas, el tratamiento, la evolución de los pacientes, etc. En su garita de vigilante tenia escondido el Vademécum Clínico de Fatorusso, que lo iba consultando de vez en cuando, y demostraba su interés en la medicina.

Muchas neumonías o crisis de asma en los niños los diagnosticaba casi por intuición, observaba su semblante al entrar, escuchaba sus quejidos al respirar, hacía dos o tres preguntas a la madre y emitía su diagnóstico: este niño tiene una neumonía, este tiene un asma. Todo se confirmaba después con las radiografías y los análisis.

La medicina ha cambiado tanto en los últimos veinte años que gracias a ciertos protocolos, como el de las infecciones respiratorias agudas en niños, para los diagnósticos y tratamientos, en determinados niveles de atención, no se necesita ser médico, ni usar el estetoscopio, (ese aparatito que es la imagen misma del doctor), ni radiografías, ni análisis, sólo basta preguntar, mirar y escuchar con los oídos para establecer si es una neumonía o una enfermedad muy grave. Esa forma de diagnosticar me hizo recordar que Pérez lo venía haciendo desde muchos años antes. Creo que lo único que la medicina ha hecho es recoger y sistematizar las formas de diagnóstico de gente como Pérez.

En sus pronósticos resultaba también bastante acertado. Cuando se trataba de un caso grave, era el primero en ser consultado por los trabajadores de las funerarias que siempre andaban merodeando el hospital y especialmente el servicio de emergencia. Donde Pérez ponía el ojo, ponía la bala.

Pero tenía además experiencia para resolver otras cosas. Recuerdo que un día de esos agitados en que nos tiene la vida, llegué al Hospital, y estacione mi pequeño VW casi frente a la caseta de control de los vigilantes, luego fui a hacer una diligencia a las oficinas administrativas, donde estuve cerca de una hora y al terminar para ir a mi casa fui a retirar mi VW y me di con la sorpresa que no estaba en el lugar donde suponía yo lo había dejado. Entré en pánico, pero primero pensé que mi mujer se había llevado el carro, tenia otra llave, y no me había avisado, la llamé y me dijo que no, que no había hecho eso. Confirmado ello, fui a comunicarle al vigilante de turno que se habían robado de mi carro, que había dejado mi carro frente a la caseta de ellos y ya no estaba. Se armó un escándalo de señor mío, llamaron al jefe de vigilantes, al administrador, a quien reclamamos que como era posible que se hubieran robado el carro en las narices de los vigilantes. Ya me disponía a ir a presentar la denuncia a la policía, cuando en eso apareció Pérez y me dijo

-Doctor, usted tal vez tiene muchas preocupaciones, no habrá dejado su carro en otro lugar?..

Esa pregunta me hizo reflexionar de inmediato, le hice caso y me dirigí al otro patio de carros, frente a emergencia, y para mi sorpresa y vergüenza, allí estaba mi pequeño VW rojo, bien estacionado. No me quedo otra opción que ir a pedirle disculpas a todos y a agradecerle a Pérez por habérmelo hecho recordar.

Finalmente sus diagnósticos sobre los problemas que acechaban a EsSalud (antes IPSS), representaban también un peligro por lo que hacían algunas autoridades de la administración de esas épocas y por la cuestionada política neoliberal que empezó por los años 90 el gobierno corrupto de Fujimori-Montesinos.

Prefirió renunciar. El tiempo le dio la razón. Con su ida se perdieron sus diagnósticos, como se pierden siempre muchos valores, la experiencia de los años y la sabiduría que da la escuela de la vida.

jueves, 23 de septiembre de 2010

LOS ASPECTOS MEDICOS EN EL "AMOR EN LOS TIEMPOS DEL COLERA"


Cuando Gabriel García Márquez, publicó "El amor en los tiempos del cólera", en 1985, jamás imaginó que una nueva epidemia de cólera, partiendo desde Chimbote, iba a azotar a América Latina en 1991 con más de 400,000 infectados, y menos aún que esta enfermedad se pudiera quedar para siempre en nuestro continente.

La narrativa de García Márquez, enmarcada en la corriente del realismo mágico, constituye una fuente importante de información sobre los diversos escenarios donde se desarrollan sus relatos. La geografía, la sicología, la historia, la cultura de los pueblos, sus costumbres y sus gentes están presentes en sus obras. Sin embargo uno de los temas que maneja con una riqueza increíble es el de las enfermedades y la medicina. Esto lo apreciamos en "Cien años de soledad" donde se describen aspectos epidemiológicos de la tuberculosis, o en "Del amor y otros demonios" en donde se detalla la rabia que supuestamente podía afectar a una niña mordida por un perro, o los detalles de las dolencias de Bolívar en "El general en su laberinto". Pero es en "El amor en los tiempos del cólera", donde mejor se describen diversos aspectos médicos relacionados con el manejo que se daban en el siglo pasado a las enfermedades y especialmente de una que azotó la zona del Caribe, haciendo de la novela un tratado de dos aspectos de la vida: el amor y el cólera. Ambos se encuentran de principio a fin en la narración.

EL TEMA DE AMOR EN LA NOVELA
Aunque existen varias historias de amor, diremos que la historia principal es la de Florentino Ariza, un telegrafista de 18 años, lector insaciable y culto, aunque nada opuesto. Conoce a Fermina Daza, una linda caribeña de 13 años, y establece con ella una relación básicamente epistolar, que se mantiene por 2 años y es cortada por el padre, un traficante de mulas. Un médico joven, Juvenal Urbino, recién llegado de Europa a la ciudad, se encapricha por Fermina y finalmente logra contraer matrimonio con ella. La novela describe la historia de esta relación que dura 50 años, pero que tuvo un gran ausente: el amor. Al fallecer el médico, Florentino Ariza, con 77 años encima, vuelve a conquistar a Fermina Daza que frisaba los 72 años, y por la cual había esperado 56.

Otras historias de amor transcurren en la novela, amores sin edades, sin prejuicios, por encima de las enfermedades, de las epidemias del cólera, de las pobrezas y riquezas y del color de la piel. Amor de blancos con cholas, mestizas y mulatas, amores de ricos con pobres, capitanes con pasajeras, médicos con pacientes, paralíticos con sanas, jóvenes con viejos, viejos con niñas, viejos con viejas, en fin el amor en todas sus formas, pero con una condición básica: el de la pasión.

EL COLERA EN LA NOVELA
Cómo los Aureliano Buendía de "Cien años de soledad", la novela EATC, relata con excelente precisión y detalle la vida de tres médicos, Marco Aurelio Urbino, abuelo, Juvenal Urbino, padre, y Marco Urbino Daza, hijo, que hicieron historia en la zona del Caribe, Barranquilla, Cartagena y la región colindante al Río Magdalena, por su combate contra la epidemia de cólera que azotó a Colombia en 1829 y 1850. Cuando Juvenal Urbino, llegó a la ciudad "su padre, un médico más abnegado que eminente, había muerto en la epidemia de cólera que había azotado a la población. En el Hospital de la Misericordia se empecinaban en poner las patas de la cama en potes de agua para impedir que subieran las enfermedades o exigir ropa de etiqueta y guantes de gamuza porque pensaban que la elegancia era una forma de asepsia". Para aquella época se utilizaba también "los cañonazos disparados por la guarnición cada cuarto de hora de día y de noche, porque la pólvora purificaba el ambiente". Para la medicina, existía la seguridad que los casos de cólera disminuían con ese procedimiento.

Los relatos que se describen en la novela sobre las condiciones que determinaron la aparición de la epidemia, nos hacen recordar a lo que pasó también en nuestra ciudad, "cuando volvió a su tierra y sintió desde el mar la pestilencia del mercado y vio las ratas en los albañales y los niños desnudos revolcándose en los charcos de la calle, no sólo comprendió que la desgracia hubiera ocurrido, sino que tuvo la certeza de que iba a repetirse en cualquier momento".

Para el Dr. Urbino, héroe como médico en la novela pero antihéroe en el amor "el cólera se convirtió en una obsesión. No sabía de la enfermedad mucho más de lo aprendido en algún curso marginal, pero resultaba inverosímil que hubiera causado en París más de 140,000 muertos..."

Como sucede actualmente entre nosotros en Chimbote "hasta muy avanzado este siglo el cólera fue endémico en todo el litoral del Caribe y cuenca de La Magdalena...". Habría que agregar que después de casi un siglo volvió a Colombia y entre 1991-1993 produjo más de 85,000 infectados.

EL AMOR MAS IMPORTANTE QUE EL COLERA
Finalmente el cólera persigue al amor hasta el fin de la novela. En un viaje que los ancianos realizan por el Río Magdalena haciendo el amor y desquitándose de las ironías de la vida que los había hecho esperar más de medio siglo, por lograr ese momento. Para viajar sin paradas en el buque y no ser molestados, deciden izar la bandera del cólera, como un barco de apestados, en un itinerario inacabable de subidas y bajadas. Finalmente, en ese ir y venir, Fermina Daza comprendió que allí estaba su destino y que la vida, más que la muerte, era la que no tenía límites.

viernes, 23 de julio de 2010

NO SÉ POR QUÉ A MI ABUELA NO LE DIERON EL PREMIO NOBEL

Por: Marco Cueva Benavides (*)

Cuando era adolescente me enteré que el Premio Nobel se les daba aquellas personas que habían contribuido a la humanidad con algún aporte científico, cultural o social importante, y que en América Latina, hasta la década del 50, sólo lo habían recibido Gabriela Mistral y Bernardo Houssay, aunque después llegó el reconocimiento a otros ocho intelectuales, como García Márquez, Octavio Paz, Rigoberta Menchú.

Sin embargo cuando después con los años valoré la trascendencia de los tratamientos que hacía mi abuela en un buen número de enfermedades, no entendía por qué a ella nunca le habían dado el Premio Nobel.

Por eso es que quiero narrarles la grandeza de sus aportes, tal vez algún día esto llegue al jurado del premio en Suecia y a lo mejor le dan el galardón post-morten, porque ella ahora vive con los dioses del firmamento.

Además en medicina, a pesar de todos los avances, volvemos a hacer lo que antes hacían nuestras abuelas que la mayor parte de las veces resultan mejor que tantos “modernos” y caros tratamientos. Sino veamos algunos de ellos.

SOBRE LA LECHE MATERNA

Desde siglos pasados se utilizaba la leche de los animales para alimentar niños mayores, en Europa desde 1866 la empresa NESTLE y otras compañías empezaron a inundar el mercado de leches artificiales, en polvo, condensada, etc., esto trajo como consecuencia un aumento de la mortalidad infantil, especialmente en aquellos países pobres como el nuestro (aunque tengamos nuestra banquita de oro). En 1974 el grupo WAR AND WAND de Suiza, publicó su trabajo "The baby Killer”(Los asesinos de los niños), donde se insinuaba que la introducción de las leches artificiales en poblaciones pobres, había aumentado la muerte de los niños en forma considerable......

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(*) Publicado en el libro de cuentos "Sobre el Arenal", en una separata de 2 ediciones y en la revista "Educación y Saude" de la Universidad de Vigo-España, (Salud Publica Educ Salud 2003; 3 (1): 13-19) en cuya web puede leerse la narración completa:   http://webs.uvigo.es/mpsp/rev03-1/abuela-03-1.pdf

miércoles, 9 de junio de 2010

SEXUALIDAD Y DEPRESIÓN EN LA VIDA Y OBRA DE ARGUEDAS

Presentacion del libro sobre Arguedas por Carmen Pinilla y
Vilma Arguedas 
Por: Marco Cueva Benavides  (Publicado en la Revista Alborada 23- Actualizado el 18-01-11 en el centenario del nacimiento de Arguedas)

Había llegado a La Plata-Argentina en el 65, por esas extrañas circunstancias que llamábamos “exilio”, y será porque éramos foráneos, siempre arraigados a nuestra tierra madre, que de tanto en tanto nos invadía la nostalgia y una tristeza a la que decíamos: “la pena negra”. A veces sentíamos que la vida se nos iba.


Cuando suponía que estaba llegando al final de mi existencia, un día de abril del 71, en la ciudad de La Plata, adquirí un libro, de editorial Lozada, que me permitió conocer el infortunio de un hombre que, como yo, sentía que había perdido la batalla de la vida. Eso es lo que deduje después de devorar en una noche la novela de José María Arguedas "El zorro de arriba y el zorro de abajo". Aunque había leído gran parte de las obras de José María, y desde tan lejos desconocía mas sobre sus actividades, jamás imaginé lo que su novela-diario me revelaba, el relato sobre Chimbote y su suicidio posterior. A partir de allí empecé a sentir, como han sentido muchos, una pasión entrañable por todo lo que fue su vida y su obra, y paradójicamente, me dio la vitalidad necesaria para superar las profundidades en las que a veces caemos las personas en algunos momentos de nuestras vidas.

A los 100 años de su nacimiento y a los 42 años de su muerte podemos señalar que sus contribuciones más substanciales fueron su narrativa andina, sus ensayos sobre folklore, etnología, antropología y cultura indigenista. Ello le mereció importantes premios y sigue siendo objeto de numerosos estudios. Los trabajos de A.Cornejo Polar, Julio Ortega, Martín Lienhard, Willian Rowe, A. Flores Galindo, Mario Vargas Llosa, las cartas editadas por John V. Murra, y las cartas a sus familiares editadas por Carmen María Pinilla, han enriquecido el análisis de la vida y la obra arguediana. Ello nos permitió realizar este análisis en el que intentamos relevar los aspectos de la sexualidad como elementos de mayor incidencia en su cuadro depresivo y en su trágico final, y que publicaramos en la Revista Alborada 23.

LAS RAICES DE UNA TRAGEDIA

Muchas patologías psíquicas emergentes en la adolescencia tienen sus orígenes en lo acontecido en la infancia. En Arguedas esto es evidente como el mismo lo afirma en el Primer diario de su última novela: “en mayo de 1944 hizo crisis una dolencia psíquica contraída en la infancia y estuve casi cinco años neutralizado para escribir”, y como resulta también de la revisión de algunos hechos.

1)Su origen ha sido últimamente cuestionado y han aparecido controversias que ponen en duda lo que ya conocíamos, que nació en Andahuaylas el 18-01-1911, su padre, Víctor Manuel, era abogado de origen cuzqueño y su probable madre, Victoria Altamirano, señora principal de San Pedro de Andahuaylas. Eran una familia de clase media, ligada a la autoridad política y religiosa de esa región campesina quechua hablante. Desafortunadamente su madre murió en 1914, cuando él no había cumplido aun los tres años de edad.

Sin embargo las revelaciones, en sus memorias, de Luis E. Valcárcel, su dilecto maestro, colega de trabajo y amigo entrañable, de que era hijo natural y fruto de una relación irregular, han permitido que investigaciones posteriores propongan que Arguedas en realidad era hijo de Juanita Tejada, que era la criada del padre de José María y que después fue dado en crianza a Victoria Altamirano, a quien Arguedas reconoce como su verdadera madre, de la cual apenas guarda algunos recuerdos.. "Yo no me acuerdo de mi mamá. Esa es una de las causas de mis perturbaciones emocionales" afirmaba.

Por otra parte desde la escondida localidad de Huanipaca se ha extendido lo que allí se sabía desde el principio y que puede resumirse en lo siguiente: a) José María Arguedas nació fuera del matrimonio Arguedas-Altamirano. B) Es hijo del padre que se menciona y reconoce. Pero en una criada, cual es: Juanita Tejada c) El niño fue arrebatado del seno de su madre natural y se lo presentó como hijo legítimo del matrimonio formalmente establecido. d) Muerta la señora Victoria Altamirano la criada Juanita Tejada reclamó a su hijo. Y este regresó a sus brazos.e) Luego el niño volvió a ser recuperado por la familia Arguedas. f) Que Juanita Tejada enloqueció reclamando a su hijo y al sentir que era imposible recuperarlo.g). Que José María Arguedas Altamirano es en verdad José María Arguedas Tejada. En un informe suscrito por Walter Saavedra dan estos alcances: a) Que las fechas del posible encuentro entre el padre de José María y la criada Juanita Tejada coinciden. b) Que los parientes de Juanita Tejada recuerdan que ella tuvo por aquella fecha del nacimiento de Arguedas un hijo varón. c) Que el genotipo biológico de José María Arguedas corresponde al tronco familiar de Juanita Tejada. (Blanco de piel, ojos claros, zarco, con el pelo castaño y ondulado) d) Que en la investigación se encontró a un sobrino nieto de Juanita Tejada llamado Alejandro Tejada Guillén, que era "…el vivo retrato" de José María Arguedas.

2)Fue recogido por su abuela paterna con la que vivió hasta 1917, año en que su padre se casa por segunda vez con doña Grimanesa Arangoita, viuda adinerada de San Juan de Lucanas en Ayacucho. La familia se instala en Puquio y luego de un año, junto con su hermano Arístides van a vivir a Lucanas con la madrastra. En 1919 su hermano viaja a Lima y el padre de Arguedas empieza a viajar por todos los pueblos en busca de trabajo.

3)José María quedó tres años con su madrastra y un hermanastro con los que vive experiencias terribles que estigmatizaron su vida. Pablo Pacheco, su hermanastro, diez años mayor que él, prototipo de gamonal serrano, cruel, prejuicioso, abusivo y racista, practicaba el exhibicionismo y sadismo. En diversas oportunidades obligó a Arguedas a presenciar sus abusos sexuales con cuantas amantes tenía en el pueblo. A los 9 años contempló sus relaciones íntimas con una viuda, pero más tarde a los 18 años Arguedas volvió y mantuvo una convivencia de varios días con ella.

4)Su madrastra lo relegó a la condición de uno de los sirvientes indios de la casa, rol que abandonaba sólo cuando llegaba su padre, y al partir éste volvía a dormir en la cocina en una batea sobre un pellejo lleno de piojos, a cortar alfalfa en las madrugadas, regar los sembríos en las noches y recibir raciones miserables de comida. Su idioma natural era el quechua. Su refugio y amparo fueron los indios y las indias de la servidumbre que "vieron en mí exactamente como si fuera uno de ellos, con la diferencia que por ser blanco acaso necesitaba mas consuelo ... y me lo dieron a manos llenas". Con ellos se sintió feliz y se identificó toda su vida. Algunas de esas mujeres a las que aprendió a amar con "amor de niño" fueron violadas ante sus ojos infantiles, tal como se relata en su cuento “Warma kuyay”.

5)En julio de 1921 huye, con su hermano, hacia la hacienda Viseca, a la casa de un pariente; allí vive dos años, compartiendo como un "niño feliz" el paisaje, música, baile, ritos y creencias. Desde 1923 a 1926, viaja con su padre por diversos pueblos de la sierra, lo que enriquece su visión de la cultura indígena de la cual él era parte. Se instala luego en Ica como interno del Colegio San Luis Gonzaga. En esta ciudad tuvo también una experiencia traumática, se había enamorado de una muchacha iqueña, Pompeya, que terminó por despedirlo con un desplante racista: "no hago el amor con serranos". Su hermano Arístides describe a este hecho como uno de los que produjeron a José María un mayor trastorno psíquico sexual.

6)Su estadía transcurre otros años en Huancayo, Pampas y Yauyos, pero su padre, por quien sentía una gran veneración, muere en Puquio en enero de 1932, dejando nuevamente un profundo vacío en su vida.

7)En 1931 había ingresado a la Universidad de San Marcos y empieza a trabajar en la oficina de correos, se dedica a escribir y publicar la mayor parte de sus cuentos y novelas.

8)En 1937 sufre un año de prisión por su militancia antifascista y en 1949 es despedido injustamente como docente del Colegio Guadalupe. La crítica hacia algunas de sus obras fue muchas veces injusta, estuvo dominada más por criterios políticos que los propiamente literarios que exigían de él un mayor compromiso social que ya en sí tenía su obra.

9)La publicación previa de los "diarios" de su última novela, en los que emite juicios sobre otros escritores latinoamericanos, generó críticas, ataques personales y una polémica que afectó su sensibilidad provinciana.

10)El proceso cubano en pleno auge, la guerra de Vietnam y el fenómeno del gobierno de Velasco, fueron también motivo para generar otras contradicciones en su vida y tomar ciertas posiciones que muchas veces resultaron controversiales en ese momento histórico-político.

11)Su primer matrimonio con Celia Bustamante, si bien contribuyó al principio a brindarle la seguridad afectiva que buscaba desde niño, posteriormente, como él mismo lo revela, acentuó su angustia y frustración. Sobre su esposa y cuñada decía "me trataron durante 14 años casi como una pertenencia sin derecho ni a voz ni a voto... y en una ocasión verdaderamente estuve muy cerca de lanzarme al balcón y de clavarme un cuchillo.. porque en esas horas en que me celaba tan injusta e implacablemente me echaba a llorar". Celos que parecen justificarse a la luz de los últimos documentos publicados en donde se identifican algunas de las situaciones de infidelidad del escritor en medio de su frustración matrimonial.
12)Otros acontecimientos contribuyeron a acentuar su cuadro psíquico, como los conflictos sociales, culturales y políticos que le tocó vivir. Arguedas, que asumió el socialismo como ideología de su vida, experimentó una honda frustración al ver la deserción de algunos dirigentes comunistas que se pasaron a la extrema derecha. Las responsabilidades que asumió como docente los Colegios de Sicuani y Lima, en la Comisión de Reforma de Planes de Educación Secundaria en el Ministerio de Educación, colaborador de Radio Nacional, Director de la Casa de La Cultura y otros, estuvieron en muchos casos llenos de las comunes trabas, incomprensiones, trámites burocráticos e intereses políticos, lo que le generó una mayor decepción sobre las instituciones públicas de nuestro país.

13)Otro aspecto que es necesario explorar es el componente familiar en el fenómeno afectivo de Arguedas. El año 76 llegué a Chimbote y pude identificar los personajes aún vivientes de "El zorro.." pero también tuve la oportunidad de conocer y compartir algunos años de trabajo con familiares directos de José María, que junto con su hermano Arístides, vivieron muchos años en Chimbote y la región de Ancash. En algunos de ellos pudimos comprobar que el componente depresivo se manifestó también con cierta gravedad en sus vidas.

14)Siendo su obra confesional y habiendo trascendido su vida íntima y familiar a través de su correspondencia publicada, podemos señalar que, tal como se ha descubierto recientemente, la depresión como entidad patológica está ligada a la presencia de un gen hereditario determinante en el desencadenamiento del cuadro. En una carta a su hermano Arístides, escribe "heredé mucho de la inestabilidad de carácter de nuestro padre, de su debilidad nerviosa, pero en mí son muchos más agudos porque tengo una mentalidad mucho más inquieta y sutil y lucho en un plano más complicado y difícil....¿hemos heredado del viejo ese lado flaco?.. Yo soy la herencia viva de nuestro padre, pero sus defectos espirituales los tengo yo en mayor grado".

UNA NARRATIVA TESTIMONIO DE SUS TRAUMAS

Aunque su narrativa es rica en presentar la realidad-mágico-religiosa de la cultura andina, y los conflictos que genera la integración del mundo occidental y el mundo andino, en gran parte de ella son revelados los sucesos traumáticos que iniciaron sus dolencias. Es verdad que se describe un mundo lleno de los goces de la naturaleza -ríos, árboles, plantas, cerros, pájaros- y la embriaguez de la música, ritos y costumbres, pero mezcladas con personajes y repetidas escenas de violación, de agresión y de injusticia, de las contradicciones de mistis y ……, de serranos y criollos, de zorros de arriba y zorros de abajo. Veamos algunos de ellos

1)El sexo es presentado como un acto brutal y sucio, los que se revelan en sus primeros cuentos publicados en "Agua", 1935, como "Warma Kuyay", "El horno viejo", donde recrea la crueldad de las experiencias sexuales de las que fue testigo siendo niño. “Yo solo me quedé, junto a don Froylan, pero cerca de mi Justinacha ingrata. A la orilla de ese rio espumoso..yo vivía sin esperanzas…hasta que un dia me arrancaron de mi querencia para traerme a este buliicio, donde gentes que no quiero, que no comprendo”.(WK). “Se bajo los pantalones mientras Faustino seguía bailando…quedo desnudo desde la cintura para abajo. Se levantó el traje. Yo chuchumeca nomas don Faustino, dijo la chola que estaba recostada en el poyo carcomido del horno viejo…apoyado en la puerta humienta el chico vio que tumbaron a la señora blanca…doña Gudelia empezó a llorar fuerte” (HV).

2)Esto es reafirmado en el cuento "El forastero" publicado en 1964, donde describe el sexo mezclado con el hambre, el abandono, la enfermedad, la muerte y la prostitución, así como el abuso de los patrones con las indias que se describe en innumerables cuentos.

3)Ello se evidencia también en "El sexto" en el que relata las frecuentes escenas de violaciones homosexuales que pudo observar en esa realidad carcelaria cuando estuvo preso en 1937 por haber participado en manifestaciones a favor de la República Española.

4)Sólo en uno de sus cuentos “El aylla” cuando describe que el sexo no tiene caracteres negativos, porque se da en una ceremonia en que las parejas de solteros hacen el amor entre cantos y danzas, como un acto social, comunitario, propio del mundo andino.

5)Para M. Lienhard en "El Zorro…..." el sexo aparece como manifestaciones repelentes, representando lo mas sucio de la sociedad chimbotana. En la novela cada uno de los zorros representaba no sólo los espacios geográficos, costa y sierra, sino también las zonas sexuales de la mujer, lo visible y lo oculto. En la novela se representa la dinámica de la asociación costa-prostituta, que tiene relación con la vieja interpretación de la sierra varonil y la costa femenina, explica también la obsesiva imagen del mar como inmenso sexo de mujer “esa es la gran zorra, ahora mar de Chimbote…ahora la puta mas generosa que huele a podrido..solo fornica con la gran zorra que es la bahía…ahora sexo millonario de la gran puta”. Un sexo que devora, pervierte y sin embargo da vida

CARACTERISTICAS DE LAS DEPRESIONES Y LA DEPRESION DE ARGUEDAS

Los trastornos depresivos, son cuadros en los cuales la perturbación fundamental consiste en una alteración de la afectividad que tiende a la depresión. La mayoría de estos trastornos, como en Arguedas, tienden a ser repetitivos y a menudo el comienzo de cada episodio se relaciona con sucesos o situaciones generadoras de estrés y los niveles van desde leves a graves. La depresión de Arguedas fue cíclica y estuvo marcada por capítulos de elevación de su ánimo y de hiperactividad en las que pudo producir gran parte de su obra. Para Freud, algunas de las formas de depresión, que las calificaba como "duelo", la persona que lamenta la pérdida de un ser amado, propiedad o creencia ideológica, se siente triste, perdido y por momentos incapaz de disfrutar nada. La muerte temprana de la madre y la continua ausencia del padre generaron una ambivalencia afectiva, y una forma patológica del "duelo".

Para Freud la actividad actúa como refugio, como escape, como compensación a la depresión, por lo que la realización poética (literaria) es la consecuencia de la sublimación de los impulsos eróticos. El Arguedas-niño y el Arguedas-adulto, en el análisis transaccional, son esencialmente un llanto que infructuosamente pide amor pero que odia a la vez.

En el Primer diario de su última novela señala el origen de sus males: "en mayo de 1944 hizo crisis una dolencia psíquica contraída en la infancia y estuve casi cinco años neutralizado para escribir". Hubo épocas en las que tuvo que pedir licencia de trabajo por largos períodos o renunciar al mismo.

Los síntomas que siempre lo acompañaron y por la que tuvo que tomar medicación permanente fue el insomnio. Otros fueron la cefalea, "el dolor de pecho y espalda me siguen, me aplana al amanecer porque me dura largo, pero mientras escribo lo olvido totalmente", y uno de los que más lo atormentaban era su fatiga por la lectura que le había impedido por largos años asimilar documentos importantes. Otro síntoma relevante fue "la sensación de impotencia viril que me produce esterilidad intelectual". Las últimas cartas publicadas si bien revelan un Arguedas que ha buscado en otras mujeres su realización sexual, también describen a un hombre que en épocas "sufría de dolores de cabeza después de un acto sexual. Esto lo hacía a diario y le causaba daño..". El mismo Arguedas confiesa "el encuentro con una zamba gorda, joven, prostituta, debió ser el toque sutil, complejísimo, que mi cuerpo y alma necesitaban para recuperar el vínculo con todas las cosas y me devolvió eso que los médicos llaman "tono de vida"..".

LOS CAMBIOS DE LA AFECTIVIDAD DE ARGUEDAS

Sus ideas de suicidio aparecieron desde niño, como cuando "pidió a la montaña con la que hablaba que me tragara..". Un intento frustrado es revelado en un texto manuscrito entregado a su hermana Nelly "intenté suicidarme el miércoles 30 de junio (1965), lo había decidido el miércoles anterior en la noche. Vencí el impulso con la intención de hacer un esfuerzo final para recuperar un mínimo de equilibrio que me permitiera trabajar...tuve una infancia bárbara en sufrimientos y hermosura..no debo quedar sobre la tierra como un sobreviviente inútil". Una acción más grave lo llevó a cabo en abril del 66 cuando ingirió 37 pastillas de Seconal de la que pudo ser salvado por una temprana acción médica.

Antes, en los primeros meses del 60 sufre un grave accidente de tránsito que revive su depresión. En carta del 21-05-60, afirma "hace unos diez años tenía suficiente energía para hacer frente a esta clase de luchas, pero las desventuras de mi niñez y mi débil constitución nerviosa me han invalidado bastante.." A pesar de ello, Arguedas pone fin a una etapa de silencio creativo y publica después del 58 "Los ríos profundos", en el 61 "El sexto" y en el 64 "Todas las sangres".

En otra correspondencia a su psiquiatra chilena el 7-05-62, manifiesta un ánimo cambiado producto del tratamiento llevado con esta doctora, pero no deja de manifestar que "en cuanto a mis molestias físicas la única que no he podido superar es el insomnio". Si bien Arguedas, buscó apoyo psiquiátrico, reiteradamente, en Lima, México y otros lugares, los mejores resultados los encontró con esta doctora, que le dio la imagen y la afectividad materna que el destino le había negado tempranamente.

Sin embargo Arguedas vuelve nuevamente a enamorarse en Chile de una mujer casada, Beatriz, con la cual establece una corta relación afectiva, pero con un gran significado vivencial. En carta del 3-7-62 a su psiquiatra le expresa "Cada carta suya (de Beatriz) significaba para mí una aurora y una especie de nuevo renacimiento. Sus cartas y la contemplación de su fotografía purifican mi alma y mi cuerpo en forma que constituye un milagro. ¡No sabia lo que era el amor, queridisima mamá, no lo sabía!. Sus palabras y su imagen ahuyentan el principal demonio que me aterrorizaba y corrompía o pretendía corromper mi alma: las tentaciones sexuales cuya conclusión no me producían sino asco en el mundo... Había una tendencia suicida a entregarme a esos demonios cuando más deprimido me encontraba y cuanto más difícil me parecía afrontar la vida".

Poco después éste amor es sustituido por el de Sybila Arredondo con quien establece una segunda relación matrimonial.

En carta a J. Murra del 15-8-62 expresa "Por fin durante mis dos meses de estadía en Chile pude, con el auxilio de una prodigiosa psicóloga, salvarme de mis principales trastornos nerviosos que los médicos peruanos no habían hecho sino acrecentar. Regresé sin angustia, sin la depresión mortal que me afligía..". Pero quince días después en carta a su psiquiatra fechada el 31-8-62 manifiesta "Despertaron nuevamente los demonios que me estaban devorando...creo que nada de lo mío puede curarse con píldoras sino con vida".

En noviembre del 62 escribe "he luchado valientemente con la depresión de los primeros días y he vencido". En diciembre del mismo año "dentro de pocos días tendré la felicidad de escribir en la primera página: A la Dra Lola Hoffmann a quien debo la resurrección de mi capacidad para el trabajo". En marzo del 63 "he sufrido una inesperada crisis depresiva" y en octubre del 64 "estaba apabullado por una frustración casi inesperada y dolorosa, una pequeña muerte contra la cual me encontraba luchando fieramente".

El 18-08-69 escribe a su hermano Arístides "tu sabes cómo ha sido nuestra vida, cómo por causas algunas claras, mi permanencia en San Juan cuando era muy niño mientras tu estabas en Puquio con papá, por mi infantilismo y sentimiento de gran orfandad, tu eras fuerte de carácter, yo me arrimé a los indios e indias y aprendí de ellos todo o casi todo su maravilloso y casi indescriptible mundo...un abrazo, como el que nuestro padre solía darnos, un abrazo con toda la vida de tu zonzo que jamás desmayó en la lucha pero a quien sólo las desventuras que tuvo con las mujeres lo quebrantaron".

El mismo día en que pone fin a su vida, el 28-11-69 le escribe a su hermano Arístides "Ya no puedo más, no duermo, no leo, no puedo hablar bien ni escribir....recuerda nuestra vida y diles como yo viví un poco distinto que tú, primero con la madrastra y después con nuestro viejo. No me lloren. Hice más de lo que de mí se podía esperar. Viví limpiamente como son en su alma nuestros runas y lo fue nuestro humilde y orgulloso padre".

UNA MUERTE LARGAMENTE ANUNCIADA

La novela de Arguedas sobre Chimbote iniciada a comienzos del 67 más que un proyecto literario fue un acto de supervivencia del escritor, se sintió vencido y escribió su "¿Ultimo diario?" tardando algunos días más en preparar su final.

La publicación de sus primeros diarios, las cartas a sus amigos más íntimos y familiares, sus testimonios en reuniones y algunos eventos culturales, las conversaciones con los intelectuales con los que frecuentaba, así como el episodio del 66, revelaban a un hombre que estaba constantemente despidiéndose de la vida. Beatriz Arguedas, hija de Arístides, nos contaba que ha sido testigo en una ocasión de como su padre rompió un testamento ológrafo que José María le había entregado en ese momento, le increpó su actitud pero expresándole su cariño y la necesidad de que se aferrara a la vida.

En una de la cartas dirigidas al Padre Enrique Camacho de Chimbote y que publicaramos en la Revista Alborada, fechada en Chile el 2-5-69, escribe "Estos períodos de angustia se hacen cada vez más largos y estoy pensando que sino salgo de éste en que estoy metido en estos días, me iré a trabajar a Caraz".

Finalmente, en la última carta a la Dra. Hoffmann fechada el 16-09-69 expresa: "Con la novela trunca en mi mente y en toda mi naturaleza, yo no puedo dictar clases ni investigar...ya no me es posible tampoco volver donde usted a Chile. Estoy condenado. Pero he hecho una vida completa, pura y fecunda, ejemplar..". Cuatro días antes, escribe una carta en quechua a Hugo Blanco en la que anuncia su muerte inminente, reivindicando la lengua de su infancia. Juan Rulfo y otros escritores, preocupados por esa situación preparan un viaje de Arguedas a México, a fin de ponerlo en manos de otro psicoanalista y de otra escuela, para intentar salvarlo, pero resultó muy tarde, porque un 28 de noviembre del 69 enciende "la última chispa que puedo prender" y aprieta el gatillo del revolver en su sien, falleciendo el 2 de diciembre.

LA VIDA A PESAR DE LA MUERTE

Arguedas narrador, ensayista, etnólogo y finalmente suicida, es producto de una época y de las circunstancias familiares, culturales, sociales, políticas y hasta biológicas, que rodearon su vida, pero es también resultado de la actitud de una parte de la intelectualidad peruana que no supo reconocer en ese momento la verdadera dimensión de su obra. De alguna manera se sintió más despreciado e incomprendido que amado.

Arguedas fue víctima, como muchos otros, de una sociedad hipócrita, violenta, agresiva, y fundamentalmente depresiva. Una sociedad que a los 42 años de su desaparición no ha cambiado en lo sustancial y sigue siendo el lugar donde, como nos lo recuerda Ernesto Sábato, "extraviado en un mundo de túneles y pasillos, el hombre tiembla, ante la imposibilidad de toda meta y el fracaso de todo encuentro..." pero así como para Arguedas con su desaparición se abre una nueva etapa "la de la luz y de la fuerza liberadora e invencible del hombre", Sábato nos dice como una salida "les propongo entonces con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso... sólo quienes sean capaces de sostener la utopía, serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuánto de humanidad hemos perdido".

Está en nuestras manos cambiar todo ello antes que nos siga destruyendo como lo hizo con José María Arguedas, así sus obras para reivindicar nuestra antigua y ancestral cultura indígena y construir un país más justo y solidario, no serán una utopía arcaica sino un sueño hecho realidad.