viernes, 24 de junio de 2011

UNA EDUCACION FRAUDALENTA: ENTREVISTA A CLAUDIO NARANJO

Por David Barba y Oscar Fontrodona:



A sus 76 años, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo es considerado como uno de los maestros contemporáneos en vida. Profesor de una docena de prestigiosas universidades de todo el mundo y doctor honoris causa por la italiana de Udine, es autor entre otros ensayos, de Carácter y neurosis y Cambiar la educación para cambiar el mundo. También es el fundador del programa (SAT), orientado a promover el autoconocimiento y el desarrollo personal, integrando herramientas y disciplinas occidentales y orientales.


Tengo 20 años, he estado quince escolarizado. ¿Qué es lo que han hecho conmigo?


Te han robado quince años. La educación se presenta como algo bueno que te hace el Estado “por tu propio bien”. Pero lo que se aprende por obligación no sirve para responder a la curiosidad natural.

¿Cómo me libero? Estoy en la universidad, me quedan años…


La educación te llena la cabeza de cosas que te distraen, y te despista de otras que deberían estar presentes. Primero se necesita cierta dosis de ocio. Pero la educación no es el único factor que nos quita el ocio natural. Hay una industria de distracciones muy poderosa. El fraude de la educación es que te dice: “te enseñaré cosas muy interesantes: cuál es el secreto de la vida…” Y te enseñan hechos científicos, cuando lo que necesita la persona es conocerse a sí misma.

¿Cómo llegas a conocerte?


Hay esa sed metafísica que podemos denominar el llamado de la verdad. Es una sed de búsqueda, y los jóvenes están muy fuertes en la búsqueda. Lo importante es conectarse con el vacío, con el anhelo. Cuando uno despierta, como dice Dante, se encuentra en una selva oscura. El primer signo del despertar es el malestar de la oscuridad: sentir que a uno le falta luz. Pero si buscamos llenar ese vacío con lo primero que podamos pescar, mal asunto. El comienzo de la maduración es estar con ese vacío. Y para llenar el vacío hay que desarrollar el amor.

¿El amor?

El amor. El Dalai Lama dice que hay que tener buen corazón. Y que de eso depende que tengamos un mundo mejor… Pero los ideales del amor compasivo o cristiano no nos han llevado a un mundo menos violento. Porque está prohibido amarse a sí mismo; como si eso fuera egoísta. El amor a uno mismo es el amor por el niño interior, por esa parte natural de uno con la que nacemos antes de que nos metan la cultura en la cabeza. Es un deseo de felicidad instintivo. En la educación falta un principio dionisiaco, de libertad.

¿Qué quieres decir?

La educación no es que tenga que enseñar algo, sino que tiene que dar reconocimiento, darle la sensación al niño de ser visto, de ser considerado, y eso pasa por respetar sus deseos. Por eso es muy importante este aspecto de la educación activa: la consulta del deseo de los niños. En vez de ser un banco de datos, con uno que lo sabe todo ante unos ignorantes que no saben nada, la educación ha de tener un elemento de diálogo, en que el maestro respeta el ritmo de cada uno de sus alumnos, con maneras que permitan aprender de una forma alegre. Acompañados por un adulto no sabelotodo, sino por un modelo de no saber… que le haga sentir bien al niño o al joven. Alguien que acompañe en el descubrir. Un ser humano tiene una sabiduría orgánica. Así como las plantas buscan el sol, se orienta según un principio de placer: de lo que le da placer y lo que no.

Hoy se habla mucho de educación en valores, educación para la ciudadanía…

Sí. Se ha escrito sobre la pérdida de valores. Y ahora se trata de parchear eso. Pero si una persona no es libre, no puede pasarle a otro el valor de la libertad. Si una persona no es solidaria, por mucho que hable de solidaridad, no contribuirá a que sus alumnos lo sean: el niño aprende de lo que uno es, no de lo que uno dice. Por eso digo que los profesores deben recibir ayuda para la autorrealización; no cursos didácticos.

Entonces, ¿la educación no sirve para transmitir valores?


La religión del mercado es tan fanática como han sido otras. Crea la sensación de que para poder sobrevivir hay que ocuparse mucho del dinero, y eso empobrece los valores. La sola educación no puede reparar eso, pero sí puede hacer algo por la devoción: despertar al niño interior, ese músculo del corazón que es el amor admirativo, el amor a lo sublime.

¿Por qué es tan difícil cambiar la educación?

Es notable la inercia burocrática del sistema educativo. Pareciera que la burocracia ya no trabaja para educar, sino para sí misma, para mantenerse. El despotismo de mercado es maquiavélico: la situación de trabajo es tal que la gente se hace muy reemplazable: hay gente muy deseosa de tener tu puesto. Y los educadores se interesan mucho en la paga. La Academia los prostituye, les paga por hacer algo que no le interesa a nadie. Pobrecitos; no los quiere nadie: no los quieren los niños, no los quieren los padres. La sociedad no les venera como venerarían a un verdadero educador. No se les da la gratitud que se le daría a uno que realmente enseña a vivir. Sufren enfermedades psicosomáticas, están quemados, sufren una falta de sentido de sus vidas. Algunos han estado al servicio de la institución tanto tiempo que se han esclerotizado; son máquinas. Los nuevos: habría que acercarse a ellos.

¿Cómo andas de esperanza?


Yo decía con gran entusiasmo: ¡aquí tengo la llave maestra! El SAT es un instrumento que, si se le ofrece a los educadores, pueden crear una educación nueva. Hoy en día, tomando en cuenta la resistencia política y la transnacional del dinero, veo que la educación le da cada vez más prioridad a lo utilitario. El cambio en la educación y en la sociedad depende de una voluntad colectiva.

¿Cómo llegará, ante tanta resistencia?

Cuando estuve en el cumpleaños de Edgar Morin, el año pasado en París, le pregunté: “¿Crees tú que se puede salvar la humanidad?” Después de una pausa, dijo: “Hay un factor a favor, que es el gran peligro”. De aquí a poco desaparecen los Estados nacionales. Cuando no esté ese contrapeso, el libre mercado será más despótico que nunca y la bestia mostrará su cara. El calentamiento de la Tierra hace todo mucho más peligroso. Es el hundimiento de la sociedad tal y como la conocemos. Puede que haya una especie de muerte y resurrección colectiva. El peligro tiene que ayudar, así como hay gente que al borde de la muerte le cambia el sentido de la vida y despierta a un viaje de autorrealización. Puede que la humanidad despierte. Tiendo a ser optimista. Parece que los niños están un poco mejor pese a todo; como más despiertos. Es muy crítico que en la escuela no echen a perder a esta generación, donde empiezan a aparecer niños cristal y niños índigo; hay niños muy especiales en las últimas generaciones. La crisis de la educación obedece, en parte, a un saber profundo de los niños, que son todavía animales relativamente sanos, comparados con nosotros. Los niños saben que estamos al borde de un naufragio, y que por tanto es irrelevante buena parte de lo que se les dice. Saben que se hace mucho una educación de mentira, una educación fraudulenta. Es una total fraudulencia asegurar que esas cosas que se enseñan (esa interiorización de un saber normativo) son las que al niño o al joven le van a valer. Los educadores son los que menos lo saben porque están domesticados, programados para educar así. Pero los niños no compran eso, y rechazan la educación porque ven sus trampas. Están más adelantados

sábado, 11 de junio de 2011

ESTRATEGIAS PARA UNA NUEVA EDUCACION MEDICA EN CUBA

Estrategia para el desarrollo de competencias didácticas en profesores del Nuevo Programa de Formación de Médicos. Policlínico Facultad Antonio Briones Montoto. Curso: 2007-2008.



MSc. Dra. Dania Rosa Alvelo Pérez. Especialista de I grado en Medicina General Integral. Máster en Salud Pública y en Educación Médica. Instructora de Ciencias Básicas y Pre-clínicas.


MSc. Dr. Héctor Gutiérrez Medina. Especialista de I grado en Medicina General Integral. Máster en Enfermedades Infecciosas. Instructor de Ciencias Básicas y Pre-clínicas.


MSc. Dra. Aimara Larduet Torres. Especialista de I grado en Medicina General Integral. Máster en Atención Integral al Niño. Instructora de Ciencias Básicas y Pre-clínicas.


Resumen:

Las tendencias de la Educación Médica del mundo actual deben estar orientadas al desarrollo de la atención primaria en salud. Los profesores del Nuevo Programa de Formación de Médicos, necesitan ser portadores de un grupo de competencias que le garanticen el desarrollo del proceso de enseñanza aprendizaje, en este la enseñanza de las ciencias básicas biomédicas se ejecuta a través de la disciplina Morfofisiología Humana.

La investigación que se presenta responde a un estudio de desarrollo en el campo de la educación de postgrado, con el objetivo de diseñar una estrategia metodológica que facilite el desarrollo de competencias didácticas en los profesores que integran el claustro del Policlínico Facultad de Ciencias Médicas” Antonio Briones Montoto” de Pinar del Río, Cuba durante el curso académico 2007 -2008. Se utilizaron dos cuestionarios uno dirigido a profesores y otro a estudiantes, además de una entrevista a informantes claves. Se trabajó con un universo de 72 profesores y para trabajar con los estudiantes atendiendo al criterio de factibilidad, se seleccionó una muestra compuesta por 165 estudiantes de primer año, seleccionados mediante muestreo aleatorio simple, de un universo de 452.

Los principales elementos que caracterizan las dificultades en las competencias didácticas de los profesores fueron: manejo deficiente en el uso y derivación de los objetivos en la planificación de las clases, falta de interiorización del método de enseñanza problémica acompañado de poco uso del pizarrón y de la simulación como medio de enseñanza, insuficientes habilidades pedagógica en el desarrollo de las actividades del encuentro docente y en la evaluación, la no sistematización del contenido a través de las tareas docentes y la falta de integración de los contenidos. Finalmente se diseñó una estrategia metodológica para el desarrollo de competencias didácticas en los profesores que imparten la disciplina, la cual cuenta con premisas, etapas del desarrollo (preparación, ejecución y control), y criterios para la evaluación con un enfoque contextualizado a las exigencias del programa.

Introducción.

La Educación Médica Superior, no escapa a enfrentar los retos del siglo XXI, para dar continuidad a lo propugnado en la Cumbre Mundial de Educación Médica, celebrada en Edimburgo en 1993, donde se plantea la necesidad de un cambio entre educación médica, práctica médica y la organización de salud que posibilite la formación de un profesional que responda a las necesidades del mundo actual y que además sea capaz de desarrollarse social, científica y tecnológicamente. 1

La necesidad, la pertinencia y la conveniencia de realizar, a corto y mediano plazo, transformaciones en el desarrollo de los recursos humanos, que incluyan la educación y la práctica médica en función de las necesidades de salud de la población y en la búsqueda de Salud Para Todos, fue reconocida por la Conferencia Mundial de Educación Superior celebrada en Santa Fe de Bogotá en el año 1995. 2

Los nuevos desafíos de la salud pública mundial, que se enfrentan a un mundo globalizado, con una gran deuda social que se manifiesta por los elevados niveles de exclusión social en todas sus dimensiones, que obliga a unir esfuerzos en aras de emprender acciones conjuntas orientadas a formar los nuevos profesionales del equipo de salud, que se constituyan en auténticos ciudadanos copartícipes en los procesos de construcción de la nueva sociedad, a través de la cual se aspira que la salud deje de ser un privilegio de pocos para transformarse en un patrimonio de todos. 3

Las tendencias de la Educación Médica del mundo actual deben estar orientadas al desarrollo de la atención primaria en salud, pero para ello la sociedad debe estar consciente de las necesidades sociales de salud en la contemporaneidad, donde las enfermedades transmisibles y las enfermedades crónicas no transmisibles, el suicidio y los accidentes, la drogadicción, los trastornos de salud mental, el abuso y la violencia, entre otras de causa principalmente social, caracterizan el mundo contemporáneo. 4

Muchas han sido las declaraciones en respuesta a esa estrategia, ejemplo de ella las declaraciones en las cumbres mundiales de educación médica realizadas en la década de los 90. 5-6-7. Sin embargo han existido varios cuestionamientos sobre la educación apropiada de los médicos, si bien es cierto que en este campo se han venido realizando algunas reformas, es criterio de la autora que la mayoría de estos cambios han sido más por estar en correspondencia con las tendencias educativas actuales, que por un objetivo verdaderamente comprometido con las sociedades donde se han producido.

En algunas universidades se ha observado el cambio que han realizado del “enfoque centrado en el profesor” a la nueva propuesta del “enfoque centrado en el estudiante”; otro ejemplo de estos cambios es el aprendizaje basado en la resolución de problemas liderado por universidades anglosajonas, así como la tendencia del currículo orientado hacia la comunidad, y novedosos métodos de evaluación 8-9-10. Todo esto ha venido perfilando un cambio en la filosofía de la formación de los recursos humanos en salud. No obstante el cambio que exige la sociedad contemporánea se refiere a la posibilidad real de formar médicos caracterizados por un pensamiento científico técnico y humanista que permita la atención en salud al individuo, la familia y la comunidad y que de hecho contribuya al mejoramiento humano como consecuencia del dominio de las competencias diagnósticas y terapéuticas que de manera esencial posibiliten la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades.

Desde hace muchos años, la formación y la práctica de los docentes -los nuevos y los viejos-, sigue atrapada y entrampada en una serie de estilos y de modelos en donde predomina la postura didáctica de transmisión de información y una lógica de trabajo centrada en la actividad y protagonismo del profesor. Por más que se realicen reformas, de que cambie el enfoque de las asignaturas y en general de toda la educación básica, media o superior, (según sea el caso) todo ello ha sido difícil de superar de tal manera que se piense en la posibilidad de arribar a nuevas formas de trabajo y a un nuevo sentido educativo. Debido a la importancia del asunto y a todo lo que subyace a las propias prácticas, es que es importante considerar que dicho problema, no se reduce a un asunto técnico, es decir de superar lo viejo para hacer cosas aparentemente nuevas. El asunto de fondo consiste en explicar el porqué del sentido de dichas prácticas y lograr entender cuáles son los significados de las acciones educativas. 11 La calidad de la educación y su impacto en el rol docente reviste gran importancia, lo que conlleva a afirmar que no hay un sistema que no se sienta profundamente preocupado por mejorar la educación y formación de los futuros profesionales y para ello debemos contar obligatoriamente con el profesorado.

Según la declaración de Edimburgo 1988 el objetivo de la Educación Médica es formar profesionales que fomenten la salud de todas las personas, asegurar la continuidad del aprendizaje para toda la vida por medio de la sustitución de métodos pasivos por métodos activos, incluyendo el estudio autodirigido e independiente.

(El documento completo puede solicitarlo en nuestro email: mcueva6@hotmail.com

ENTREVISTA AL GENIAL ESCRITOR EDUARDO GALEANO

http://tallerurquiamaru.blogspot.com/2011/06/entravista-eduardo-galeano.html

jueves, 12 de mayo de 2011

LOS PADRES DEBEN INFORMARSE ANTES DE VACUNAR A SUS HIJOS

Por Lynne Born (En inglés en  http://www.westonaprice.org/children/vaccinations.html )

DESINFORMACION

Debido a que las vacunas son usadas predominantemente en nuestros inocentes hijos, la mayoría de la gente asume que todas las vacunas han sido sometidas a pruebas y rigurosos estudios probando que las vacunas son seguras y efectivas. A los padres se les ha dicho muchas veces quelas campañas de vacunación en masa terminaron con múltiples epidemias en el mundo, que las vacunas son efectivas previniendo las enfermedades a las que son dirigidas, que los efectos secundarios son raros y generalmente consisten en brazos doloridos o fiebres leves que se pasan rápidamente.

Sin embargo, los padres que se toman el tiempo de indagar en la materia y retirar ese velo de desinformación se encuentran con que estas afirmaciones carecen de un respaldo científico sólido. No sólo nunca ha habido un único estudio a largo plazo comparando la salud y el bienestar de los niños vacunados y los no vacunados, sino que pueden encontrarse fácilmente múltiples ejemplos de niños vacunados adquiriendo las misma enfermedad contra la cual habían sido vacunados. Es más, hay una evidencia abrumadora de que las vacunas pueden ser extremadamente dañinas, pueden discapacitar permanentemente e incluso matar a nuestros niños. Y el sistema actual de registrar y notificar las reacciones adversas al Sistema Español de Farmacovigilancia (SEFV) es ejecutado descuidada y pobremente, y es voluntario no obligatorio, incluso cuando un niño ha sido discapacitado permanentemente o matado por una vacuna.

LAS VACUNAS IMPIDEN LA INMUNIDAD NATURAL

Cuando un niño es infectado por una enfermedad transmisible, su sistema inmunitario responde a través de una sofisticada red de reacciones entrelazadas que pueden producir inmunidad de por vida a enfermedades infantiles naturalmente adquiridas. Estas milagrosas defensas existen, en parte, para evitar que los microbios y virus invasores se apoderen de los sistemas y órganos del cuerpo.

Pero las vacunas, que contienen virus vivos y muertos, bacterias muertas, ADN modificado genéticamente y conservantes químicos, son inyectadas directamente en el flujo sanguíneo, traspasando la respuesta inmunitaria natural. Esto priva al organismo de la habilidad de desarrollar naturalmente una inmunidad de por vida en toda su complejidad multifacética a enfermedades infantiles normales como el sarampión, las paperas y la varicela. La vacunación en masa es un intento del hombre de quitar la respuesta natural del desarrollo humano y reemplazarla con una serie de infecciones y respuestas inmunitarias impuestas artificialmente y determinadas por el plan de vacunación del médico.

DEMASIADAS INYECCIONES

Hace treinta años, los niños recibían un total de cuatro vacunas, pero hoy, un niño totalmente vacunado recibe la pasmosa cantidad de 37 a 50 vacunas durante sus tempranos y formativos años de vida, cuando su sistema inmunitario es más vulnerable. Incluso el sistema inmunitario de un adulto sería desafiado por tantas vacunas en un periodo tan corto de tiempo. Mientras que los niños no vacunados nunca desarrollarán cada enfermedad contra la que los niños son vacunados, sus organismos son forzados por los planes de vacunación a responder a todas. Además, la vacuna DPT fuerza una respuesta inmunitaria a la difteria, el tétanos y la pertussis en el mismo día, un evento que nunca ocurriría en la vida real. Es más, no hay virtualmente estudios o investigación científica sobre los efectos de múltiples vacunas virales y bacterianas puestas en combinación o en próxima sucesión, y cómo afectan al cuerpo humano.

EVIDENCIA DEL DAÑO DE LAS VACUNAS

La profesión médica es extremadamente reacia a reconocer las reacciones adversas de la vacunación, incluso cuando la reacción es instantánea o ocurre dentro de unas pocas horas, e incluso con adultos que pueden verbalizar claramente sus reacciones negativas, lo que los bebés no son capaces de hacer. Y como no hay estudios que hayan seguido la pista a los efectos negativos que ocurren a largo plazo, las reacciones que aparecen días, semanas o años más tarde son casi nunca atribuidas a la vacuna.

Un hecho poco conocido es que no existe ni un solo estudio que pruebe que las vacunas son seguras a largo plazo. «Sería un estudio tan fácil de organizar. Se usan tres grupos de niños: el primero totalmente vacunados, el segundo parcialmente vacunados y el tercero sin vacunar. Luego se les sigue hasta 10 años y así seremos capaces de ver los tipos de problemas que se están manifestando con estas vacunas», dice Barbara Loe Fisher, Presidenta del Centro Nacional de Información sobre Vacunas [1] (Referencias de las notas al final del artículo). Sin embargo, la evidencia del daño de las vacunas no es realmente un secreto: cientos de estudios médicos publicados han documentado tanto fracaso de las vacunas como daños, aun así los pediatras continúan vacunando y la mayoría de los padres ignoran estos estudios [2]

Un ejemplo muy conocido de una reacción negativa de una vacuna a largo plazo ocurrió con la vacuna de la polio usada a finales de los 50 y a principios de los 60. En esta vacuna se encontró contaminación con un virus de mono, SV40, que había contaminado la vacuna durante su producción. Y aunque el virus fue descubierto en 1960, la vacuna contaminada continuó administrándose a los niños americanos durante tres años más con el total conocimiento de las autoridades sanitarias del gobierno, hasta que fue retirada en 1963. Treinta años más tarde, el SV40 ha sido aislado en cánceres de huesos, cerebro y pulmones de adultos discapacitados y fallecidos. El desastre de la vacuna SV40 prueba una conexión directa entre una vacuna y un cáncer de lento crecimiento que se desarrolló décadas después de la vacuna.[3]

Desafortunadamente, las autoridades no hicieron ningún esfuerzo en encontrar y seguir a los adultos receptores de la vacuna, estudiar y catalogar su estado de salud, o notificar su nivel de cáncer, aunque existía una clara oportunidad para estudiar los efectos a largo plazo de una vacuna de una manera muy directa y concisa.

Reacciones negativas retrasadas también han sido confirmadas por el trabajo de la doctora Viera Scheibner, que desarrolló un estudio de control monitor para bebés en un intento de prevenir el Síndrome de Muerte Súbita Infantil (SMSI). Su monitor hace que suene una alarma si el bebé detiene su respiración o muestra pautas de estrés respirando durante el sueño. Diseñando el monitor, ella no tuvo ninguna intención preconcebida de seguir específicamente reacciones a la vacunación, ya que ella nunca concibió el hecho de que las vacunas fueran de algún modo problemáticas o dañinas.

En el curso del seguimiento de la respiración de los bebés durante la noche, grabó su pauta respiratoria tras la inyección de DPT. Descubrió que la vacuna les causaba a los bebés una cantidad considerable de estrés y que este estrés mostraba una uniformidad notable, con picos los días 2 o 5 inmediatamente después de la vacuna, o reacciones retardadas los días 15 a 16 o 20 a 25 en bebés que se recuperaron y aquellos que posteriormente murieron de SMSI. El monitor de Scheibner probó que la muerte debido a la vacuna algunas veces ocurre semanas después de la inyección, en correlación con las pautas de estrés que identificó. De todos modos, el periodo de tiempo más largo les proporciona a los médicos y a las autoridades sanitarias cualquier excusa para no atribuirlo a la inyección de DPT.

REACCCIONES ADVERSAS NO DENUNCIADAS O REGISTRADAS

Uno de los grandes peligros de la actual mentalidad pro-vacunas es el hecho de que muy raramente se da parte de las reacciones negativas o éstas son denunciadas, además de que el sistema que se encarga de registrarlas tiene problemas normalmente con ello. Cuando una vacuna se lanza al mercado, la vigilancia post-marketing se supone que sigue la pista a cualquier reacción negativa de los millones de personas que reciben la nueva vacuna. Sin embargo, no sólo es totalmente voluntario el sistema de informar de las reacciones adversas, el 90-99 % de todas ellas nunca son denunciadas, según David Kessler, director de la FDA durante los 90.[4] Y no hay nadie que te pueda asegurar que los informes llevados directamente a las compañías farmacéuticas sean luego enviados a la FDA, el proceso es controlado enteramente por el “sistema del honor”.

Un ejemplo muy claro de la pobre documentación adversa ocurrió durante el reciente Programa de Vacunación contra la Varicela de 2003 del Presidente Bush. Antes del programa, a la población se le dijo repetidamente que se esperaban tasas de fallecimiento por la vacuna de uno a dos por millón. De hecho, hubo tres muertes (de las que nosotros sabemos) entre los aproximadamente 36.000 civiles y unos pocos cientos de convencidos seguidores que fueron vacunados. [5] Esto hace que la tasa de fallecimiento sea 80 veces más alta que aquella que el CDC le dijo al público que se esperaría. Reacciones adversas serias como hinchazón del cerebro, inflamación del corazón, ataques al corazón, ulceración incontrolada de la piel, entre otros, aparecían en uno de 583 casos, tasa siete veces más alta que la original estimación del CDC de uno de 4.000. Y todavía las autoridades sanitarias y los medios de comunicación dominantes continúan usando los antiguos e inexactos números en vez de una estimación actualizada del riesgo como deberían.

Incluso peor, estos números fueron probablemente en su mayor parte no notificados, ya que, al igual que con las vacunaciones infantiles, dar parte de las reacciones adversas durante la vacunación contra la varicela no era obligatorio y era también limitado a una franja de enfermedad de 2 a 4 semanas después de la vacuna. ¿Cuál sería la tasa de muerte y daño de la vacuna durante los siguientes pocos meses o años? Todos estos importantes riesgos deberían haber sido estudiados y seguidos para una evaluación honesta del verdadero riesgo de la vacuna, pero los investigadores perdieron esta oportunidad tan valiosa debido al típico sistema incompleto y vergonzoso de registrar las reacciones que refleja la pobre ciencia que hay detrás del desarrollo de las vacunas.

La vacuna de la Hepatitis B al nacimiento

Echemos una mirada ahora a la vacuna de la Hepatitis B como una manera de examinar los problemas en el desarrollo y la introducción de cualquier nueva vacuna. La hepatitis B es primariamente una enfermedad adulta transmitida a través de la sangre y los fluidos corporales. Las poblaciones de alto riesgo son: drogadictos, heterosexuales y homosexuales con muchas parejas sexuales, trabajadores de la salud expuestos a sangre, y bebés nacidos de madres infectadas. En 1996, 270 niños de menos de 14 años fueron infectados con la hepatitis B, con sólo 54 casos en el grupo de edad de 0-1 año.

A pesar del bajo riesgo de los niños en general, y a pesar de la facilidad de identificar a los niños en riesgo sólo haciendo pruebas específicas a las madres antes del nacimiento, el CDC añadió la vacuna contra la hepatitis B al plan recomendado de vacunación en 1991, con la primera de las tres dosis para ser administrada el primer día de nacimiento antes de abandonar el hospital. En 1986, Merck & Co. empezaron a vender la primera vacuna contra la hepatitis B genéticamente modificada.

Un flagrante ejemplo de la pobre ciencia detrás del desarrollo de las vacunas, la FDA aprobó la vacuna para su uso sólo después de que 1.636 dosis de Recombivax HB fueran administradas a sólo 653 niños que fueron posteriormente monitorizados durante sólo 5 días después de cada dosis. [6] Como la vacuna es recomendada para el primer día de vida, a Merck se le pidieron datos de seguridad en recién nacidos. Ellosrespondieron, “No tenemos ninguno. Nuestros estudios se hicieron en niños de 5 y 10 años.“[7] Pero fueron más lejos, Merck admitió en 1996 que no había datos “disponibles de la administración simultánea de Recombivax HB con otras vacunas” incluso aunque a los niños se les administran rutinariamente otras vacunas junto con la vacuna Recombivax HB.

Desde la introducción de esta vacuna, ha habido cientos de informes en la literatura médica (la mayoría publicados en revistas médicas internacionales fuera de Estados Unidos) citando enfermedades del sistema nervioso central, esclerosis múltiple, síndrome de Guillain-Barre, artritis, graves erupciones cutáneas, fiebre, fatiga crónica y Síndrome de Muerte Súbita Infantil (SMSI) como un resultado directo de la vacuna. Los padres han rellenado decenas de miles de informes de reacciones adversas, incluyendo visitas a urgencias, hospitalización y muertes. Un estudio en Nueva Zelanda informaba sobre un aumento del 60 % en la diabetes juvenil tras una masiva campaña para vacunar a bebés de 1988 a 1991 con la vacuna de la Hepatitis B.[8] Incluso la misma compañía Merck admite la existencia de quejas sistémicas de fiebre, dolor en las articulaciones, fatiga y debilidad en hasta el 17 % de todas las inyecciones de hepatitis B. Y quizás lo más contundente de todo esto, más del 50 % de los médicos encuestados en el Reino Unido rechazaron ponerse la vacuna hepatitis B ellos mismos, citando los conocidos peligros de la vacuna, y eso siendo ellos profesionales médicos que trabajan en hospitales y que pertenecen por tanto a un grupo de alto riesgo expuesto a sangre y a agujas a diario en su trabajo.

Pero lo más inquietante es la pregunta fundamental de por qué esta vacuna fue recomendada para bebés en primer lugar. En 1996, había 1.080 informes de reacciones adversas entre bebés de 0 a 1 año por la vacuna, incluyendo 47 muertes. Si sólo el 10 % de las verdaderas muertes y daños están siendo denunciados -una estimación muy optimista- esto significa que realmente hubo 10.800 reacciones adversas y 470 muertes por la vacuna. Sin embargo, en ese mismo año, sólo hubo 54 casos infectados con la enfermedad en el grupo de 0 a 1 año. Esta aterradora ecuación revela que por cada niño que adquiere la hepatitis B, la vacuna mata a 9 bebés y daña a 200.

¿Por qué someter a decenas de millones de bebés a los conocidos peligros de esta vacuna cuando los pocos bebés que realmente están en riesgo de padecer la enfermedad pueden ser identificados simplemente haciendo un screening a la madre?[9] Y finalmente, incluso si los padres optan por incluir esta vacuna en el plan de vacunación de su hijo, ¿por qué se administra ésta en el día del nacimiento? Los padres necesitan tiempo para conocer a su hijo primero, para que así puedan comparar el estado de salud del bebé antes y después de la vacunación, de forma que cualquier daño pueda ser notado, seguido y tratado. Además de los problemas con las vacunas de ingeniería genética, muchas vacunas, en especial la MMR, la de la varicela y las de la polio de Sabin, inyectan virus vivos dentro del cuerpo. Varios estabilizadores y conservantes se añaden incluyendo formaldehído, plomo, aluminio y MSG (monoglutamato sódico). Cantidades desconocidas de ARN (ácido ribonucleico) y ADN de cultivo de tejido animal y humano han sido encontradas también. Y aunque grupos de padres preocupados han luchado por la eliminación del conservante hecho con mercurio, el thimerosal, de las vacunas, la industria farmacéutica todavía usa mercurio en las vacunas de la gripe, una nueva adición al plan de vacunación recomendado para niños que empieza a los 6 meses. Adicionalmente, la industria médica continúa usando montones de vacunas conteniendo thimerosal hasta que las existencias se agoten, en vez de sacarlas del mercado inmediatamente, como deberían.

El mercurio en las vacunas y el autismo

La conexión mercurio-autismo ha salido a la luz pública con la publicación de “Inmunidad Mortal” (Deadly Immunity), de Robert F. Kennedy, Jr. en el número de julio de la revista Rolling Stone, simultáneamente con la publicación en la revista Salon. Kennedy describe una reunión en el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EE.UU. (CDC) que tuvo lugar en junio del 2000 en la

cual el epidemiólogo Tom Verstraeten presentó evidencia ante la industria y los oficiales del gobierno que el thimerosal, el conservante basado en mercurio presente en las vacunas, era responsable de la epidemia de autismo en los niños americanos. En lugar de tomar medidas inmediatas para alertar al público y deshacerse del suministro de thimerosal de las vacunas, los presentes pasaron el resto del encuentro discutiendo las formas de esconder los preocupantes datos.

Posteriormente, poderosos amigos en el Congreso han tratado de proteger a los fabricantes de vacunas con legislación que les escudará de más de 4.000 demandas pendientes. El Senador Bill Frist, que ha recibido 837.000 dólares en contribuciones de la industria farmacéutica, deslizó silenciosamente una cláusula adicional en el proyecto de ley de seguridad interior, llamada “Eli Lilly Protection Act”. Esta medida fue revocada por el Congreso en 2003 pero a principios de este año, Frist coló otra disposición en un proyecto de ley anti-terrorista que negaría las compensaciones económicas a los niños que sufren de trastornos cerebrales relacionados con las vacunas. “Las demandas son de tal magnitud que podrían echar a la calle a los fabricantes de las vacunas y limitar nuestra capacidad de enfrentarnos a un ataque biológico de los terroristas“, declaró Andy Olsen, un asistente legislativo de Frist.

Más de 500.000 niños sufren de autismo, con 40.000 nuevos casos diagnosticados cada año. La enfermedad era desconocida hasta 1943, cuando fue identificada y diagnosticada entre once niños nacidos después de que el thimerosal fuera añadido por primera vez a las vacunas de los bebés en 1931.

El CDC responde a la ira de los padres y a la publicidad negativa citando estudios que reivindican el thimerosal, estudios que los oponentes afirman están falsificados y son altamente sospechosos. “No podrías construir un solo estudio que muestre que el thimerosal es inocuo“, dice el Dr. Boyd Haley, una de las autoridades mundiales en toxicidad del mercurio y jefe del departamento de química de la Universidad de Kentucky. “Es simplemente demasiado tóxico. Si inyectas thimerosal en un animal, su cerebro enfermará. Si lo aplicas a tejido vivo, las células mueren. Si lo pones en una placa de petri, el cultivo muere. Sabiendo estas cosas, sería increíble que uno lo pudiera inyectar en un bebé sin causar daños”.

Documentos internos revelan que Eli Lilly, que fue la primera compañía farmacéutica que desarrolló el thimerosal, sabía desde el principio que su producto podía causar daños. Pero los atractivos beneficios valían más que la preocupación de la compañía por los ciudadanos. El thimerosal le permite a la industria farmacéutica envasar las vacunas en viales que contienen múltiples dosis. Los viales más grandes cuestan la mitad de producir que los más pequeños, de una sola dosis, y por tanto hacen que los programas de vacunación en masa sean más rentables.

La introducción del thimerosal en las vacunas coincidió con un aumento del número de vacunas que recibían los niños. Los bebés que reciben todas sus vacunas, más los refuerzos, para la edad de 6 meses están expuestos a niveles de etilmercurio, inyectados directamente en la corriente sanguínea, 187 veces mayores que el límite de la EPA (Agencia para la Protección del Medio Ambiente de EE.UU) de exposición diaria al metilmercurio, una neurotoxina similar a la anterior. Kennedy describe un escándalo creciente que tiene el potencial de acabar con la industria farmacéutica. Para leer este artículo, ir a: www.rollingstone.com/politics/story/_/id/7395411.

Familias «compensadas» por la pérdida de su hijo

Debido al aumento dramático del número de daños causados por las vacunas infantiles durante las pasadas décadas, el Congreso promulgó el National Childhood Vaccine Injury Act en 1986, poniendo en marcha un fondo para compensar a los padres por el daño o la muerte causada a sus hijos (como si unos padres pudieran ser alguna vez «compensados» por la pérdida de su hijo debido a la vacunación…). Los padres tienen que hacer una solicitud a este fondo como primer paso cuando su hijo haya sido dañado; así, el fondo sirve para proteger a la compañía farmacéutica de toda responsabilidad inicial. Hasta la fecha, el fondo ha pagado más de 1,2 billones de dólares a padres con más de 12.000 informes hechos cada año. Esto es un número asombroso considerando cuántas reacciones ocurren que las autoridades médicas no quieren atribuir a la vacuna. Y si David Kessler está en lo correcto y el 90-99 % de todos los daños nunca son reportados, el verdadero número de niños dañados o matados por las vacunas sería de 1,2 millones o más por año.

Las excelentes organizaciones [10] que trabajan informando a los doctores y a los padres de los riesgos de las vacunas describen las angustiosas llamadas de teléfono que ellos reciben, que relatan la devastación, culpa, confusión y sufrimiento que siguen [11]. Los padres describen a bebés que unas horas o unos días después de su vacunación, tienen fiebre, se vuelven inquietos o apáticos, caen en sueños profundos intercalados por gritos desgarradores, arquean sus espaldas de forma extraña mientras lloran, caen en comas o ataques repetitivos, se sacuden o están con la mirada perdida en blanco. O los padres describen un empeoramiento general en la salud con constantes infecciones de oído, repentinas sensibilidades a alimentos o alergias, problemas de sueño, asma, erupciones cutáneas, y ausencia de avances en el desarrollo reemplazados por torpeza de movimientos.

Muchos padres y médicos creen que el espectacular aumento de enfermedades crónicas infantiles es una reacción a las docenas de vacunas que son ahora parte del plan de vacunación estándar. Hace cincuenta años, el autismo afectaba a menos de 1 de cada 10.000 familias, pero ahora 1 de cada 68 familias tienen un niño autista. La tasa de niños escolares con autismo ha aumentado un 1.700 % nacionalmente de 1992 a 2002, creando un gran agotamiento de recursos en las familias, las escuelas y los servicios sociales que nunca podrá ser remediado si la verdadera causa es la vacunación como muchos sospechan, y la solución nunca es vislumbrada. El asma, la diabetes, el déficit de atención infantil y la obesidad también han aumentado de forma alarmante entre los niños. Habiendo demostrado el desastre de la polio SV40 lo que puede pasar, «podríamos estar intercambiando paperas y sarampión durante la infancia, por cáncer y leucemia en adultos», dice Barbara Loe Fisher.

¿Funcionan realmente las vacunas?

Incluso si los padres experimentan por sí mismos los riesgos de las vacunas, sus médicos les aseguran que el riesgo vale la pena por el casi seguro beneficio de estar libre de una enfermedad infecciosa que el niño puede coger. Sin embargo, en múltiples casos, las vacunas simplemente no han funcionado contra la enfermedad que son destinadas a prevenir. Una encuesta de 1978 en 30 estados mostró que más de la mitad de todos los niños que contrajeron sarampión habían sido completamente vacunados. Suecia abandonó su vacunación de la tos ferina después de examinar 5.140 casos de esta enfermedad en 1978 y encontrar que el 84 % habían sido vacunados tres veces. Un artículo de 1990 de la revista de la American Medicine Association afirmaba que «Aunque más del 95 % de los niños en edad escolar en los Estados Unidos son vacunados de sarampión, grandes estallidos de la enfermedad continúan ocurriendo en las escuelas y en la mayoría de los casos. . . ocurren entre niños previamente vacunados». La literatura médica está repleta de ejemplos del fracaso de la vacunación en su tarea de proteger contra enfermedades comunes infantiles. Pero en vez de aceptar la premisa de que el sistema completo de vacunación es fundamentalmente un engaño, la industria médica llama a cada vez más vacunaciones y revacunaciones, sin ningún estudio sólido y a largo plazo para ver si la inmunidad es realmente alcanzada y, si es así, por cuánto tiempo.

La vacunación no fue lo que puso fin a las epidemias

A todos se nos ha enseñado que la vacunación terminó con las mayores y más mortales epidemias mundiales. Sin embargo, una honesta y cuidadosa revisión de las fuentes históricas médicas originales, de las publicaciones y de las estadísticas de los pasados doscientos años, nos muestra que las enfermedades infecciosas descendieron un 90 % antes de que la vacunación en masa fuera introducida.

Los expertos atribuyen el cese de las epidemias no a la vacunación masiva, sino a un gran movimiento de reforma sanitaria que barrió Europa a partir del año 1800. Estas reformas incluyeron la retirada de la basura y los deshechos humanos de las calles a través de sistemas de fontanería; la limpieza regular de los establos y las calles de excrementos de caballo y desperdicios humanos; la mejora de las carreteras de forma que las carnes, los vegetales y la leche cruda pudieran ser distribuidos a las ciudades cuando se encontraban frescos; y la modernización de los sistemas de distribución de agua para prevenir la contaminación bacteriana [12].

Todas las antiguas epidemias del terror, la peste negra y el cólera, respondieron a estas reformas, y las epidemias descendieron durante los años 1800, mucho antes de la llegada de la vacunación. Incluso el CDC
informó en 1999 que las enfermedades infecciosas descendieron en el siglo pasado debido a mejoras en la sanidad, el agua y la higiene. La vacunación contra la tos ferina, la difteria, el sarampión y la polio tuvieron lugar todas justo al final del ciclo de vida de cada epidemia, exponiendo así la falacia de la afirmación de que la vacunación acabó con las epidemias.[13]

La única excepción a este descenso es la varicela, que, contrariamente a todo lo que se nos ha enseñado, aumentó con la venida de una vacunación obligatoria y descendió sólo después de un levantamiento organizado de padres y médicos forzando a los gobiernos europeos a suprimir sus programas obligatorios de vacunación contra esta enfermedad.[14]

Aunque la Organización Mundial de la Salud se atribuye el mérito de la erradicación de la varicela mundialmente gracias a la vacunación, el hecho es que la varicela descendió en todos los países estuviera o no la población vacunada. Como dijo el doctor Glen Dittman en 1986, «Es patético y ridículo decir que hemos vencido a la varicela con las vacunas, cuando sólo el 10 % de la población fue vacunada ».





Gráfico: La polio, la varicela y la difteria estaban en declive antes de la introducción de las vacunas. La vacunación obligatoria en Inglaterra y Gales resultó en un enorme aumento de la enfermedad. La fiebre tifoidea se extinguió sin ningún programa de vacunación.



Los grandes negocios presionan para más vacunaciones

Los niños de los Estados Unidos representan la población más vacunada en todo el mundo. Las multinacionales farmacéuticas proporcionan millones de dólares para la creación de organizaciones tapadera como “All Kids Count” (”Todos los niños cuentan“) y “Immunization Action Coalition” (”Coalición de Acción para la Inmunización“), grupos con nombres neutrales y amigables que disfrazan los fondos farmacéuticos detrás de su mandato de promover la vacunación.

Las vacunas producen billones de dólares al año para las compañías farmacéuticas, en parte porque el gobierno financia campañas de vacunación masiva comprando las vacunas con el dinero de nuestros impuestos y a parte dando más millones de dólares a los departamentos de salud con el objetivo de alcanzar la vacunación al 100%. Si no obtienen resultado, el dinero puede ser retirado del Estado. El resultado de toda esta cantidad de dinero disponible para autoridades

de salud estatales es una enorme presión que se aplica a los colegios, que a su vez presionan a los padres requiriendo pruebas de vacunación para la entrada a colegios en cualquier nivel de desarrollo del niño.

Resistencia

A pesar de todo esto, la resistencia a los programas de vacunación está creciendo y millones de padres están cuestionando tanto la ciencia que subyace a ésta como los preocupantes efectos secundarios que produce. Un estudio de 2003 concluyó que el 93% de los pediatras y el 60% de los médicos de familia informaron de al menos una familia que había rechazado una vacuna para su hijo. Cuando un padre o una madre eligen limitar o salirse del programa de vacunación, una gran variedad de respuestas oficiales se han dado que van desde no presentarse dificultades, hasta el extremo opuesto, amenazas oficiales de cargos de abandono médico del niño. En EEUU, es un hecho desafortunado que los hijos cuyos padres han rehusado vacunarles han sido echados de la oficina del médico e incluso se les ha denegado la entrada a un colegio. En casos extremos, oficiales han acusado a los padres de abandono médico del niño y los han obligado a ir a juicio para conservar el derecho de criar a su hijo (”¿Dónde está la libertad en ese país libre que llaman EE.UU.?“).[15]

Pero también es verdad que muchos padres no reciben resistencia de las autoridades y su derecho de rechazo de las vacunaciones no es desafiado, siempre y cuando sigan las leyes del respectivo estado para la exención.

Cómo rechazar la vacunación

Como este corto artículo no puede examinar cada vacuna, si tiene algunas preguntas sobre una vacuna específica, por favor lea las referencias y la lista de lecturas recomendadas al final de este artículo. Aunque el sistema de salud recomiende o presione hacia la vacunación, las vacunas no so “requeridas legalmente”. Nadie tiene la autoridad legal de vacunar a su hijo en contra de sus deseos.

Si el nacimiento tiene lugar en un hospital, puede establecer los impresos de tratamiento médico o su plan de nacimiento, y claramente hacer constar que no quiere ninguna vacuna para su hijo mientras esté en el hospital. Debería también comunicar su petición al personal de todos los turnos, si usted misma no puede, su esposo o abogado pueden encargarse de comunicar sus deseos de forma clara y directa.

Una vez su hijo ha nacido, la presión para vacunarle viene generalmente sólo del sistema de salud. Médicamente, usted es totalmente libre de tomar cualquier decisión en cualquier momento que usted sienta que es mejor en cuanto al plan de vacunación de su hijo. Sin embargo, si usted elige no vacunarle, muchos médicos pueden mentirle diciendo que las vacunas son obligatorias o asustarle con estadísticas exageradas sobre los peligros de la no vacunación, e incluso decirle que puede que no acepten a tu hijo en la guardería o el colegio. Pero todo esto que pueden decirle no es la verdad, son sólo los únicos argumentos falsos que les quedan para perpetuar la vacunación y convencerle, ya que actualmente en nuestra sociedad la vacunación no tiene realmente ninguna ventaja pero sí muchos inconvenientes, ya que es la causa de enfermedades crónicas graves infantiles como el autismo, la hiperactividad y trastornos del sistema inmunitario (asma, alergias), entre otras. Desafortunadamente la nata y la fresa de la práctica pediátrica son las numerosas visitas de “niño sano” que incluyen la vacunación durante el desarrollo de tu hijo.[16]

Los colegios y guarderías privados tienen sus propias normas y pueden o no rechazar a niños que no han sido vacunados. Los colegios públicos, sin embargo, no suelen rechazar a niños no vacunados o parcialmente vacunados pero en caso de que sí se encuentre con este rechazo, la solución es preparar una exención legal, que es simplemente un documento de objeción de conciencia. Hay tres tipos de exenciones: filosóficas, médicas y religiosas.

Una vez ha comprobado las leyes de su estado respectivo, puede elegir el tipo de exención que se adapta mejor a su situación. Es muy importante presentar los documentos adecuados al colegio para que tu negativa a la vacunación no sea interpretada como abandono parental. Una exención filosófica generalmente requiere una breve carta simplemente informando de que usted objeta a la vacunación. La exención religiosa también requiere una carta, pero algunos estados estipulan que usted debe ser un miembro practicante de una religión que específicamente se opone a la vacunación. La exención médica es a menudo la más difícil de obtener porque los médicos están sujetos a revisión y censura por las autoridades médicas estatales cuando conceden exenciones. En algunos casos las exenciones médicas pueden ser obtenidas de la enfermera del colegio, y son muchas veces más fáciles de obtener que las de un médico.

domingo, 1 de mayo de 2011

ESPERANDO POR SUPERMAN?: LA NUEVA EDUCACION AUN ESPERA

La película Waiting for Superman (Esperando a Supermán) es un documental sobre la crisis que enfrenta el sistema educativo de Estados Unidos. Se trata de una versión sincera, clara y sin tapujos del panorama catastrófico que ofrecen las escuelas estadunidenses y refleja bastante la realidad educativa de México, Perú y de muchos países de America Latina.

El problema central: la deficiente preparación de los maestros y el poder enorme que detentan los dos sindicatos de docentes, que, por su parte, hacen una defensa de oficio, automática, acrítica, clientelar y oportunista del profesor. ¿Qué hacer cuando no existen medios legales y técnicos para evaluar periódicamente a los docentes? ¿Qué hacer cuando las plazas son concebidas como vitalicias? ¿Qué hacer cuando se sabe que la causa de la crisis es la mediocridad de los docentes y careces de poder para expulsarlos (u obligarlos a que se preparen)?

Una buena parte del público tiene una opinión amable de los docentes y de su oficio. Ser profesor se sigue concibiendo como una misión o un apostolado, pero esta concepción —aunque generalizada— no refleja una realidad en la cual muchos docentes actúan para su beneficio personal y desprecian los valores éticos que, se supone, sustentan la actividad educativa.

Una red de intereses oscuros se teje en el sistema educativo para impedir su mejoramiento. Si alguien trata, seriamente, de promover un cambio, se topa con poderosas resistencias de parte de los docentes que están acostumbrados a la rutina fácil de la educación bancaria (Freire). Existen soluciones pedagógicas y se conocen, lo que falta entonces es resolver el problema de la voluntad de los principales actores que se resisten al cambio.

Hoy por hoy, el mundo vive una explosión de ideas educativas: hay millares de investigaciones críticas que iluminan el quid de la crisis; hay infinidad de modelos pedagógicos de inspiración diversa. No son ideas las que faltan; son voluntades. Son intereses encontrados los que se disputan el destino de la educación en un conflicto que no acaba de resolverse. Es la fuerza de la inercia contra la fuerza del cambio. Una disputa que hasta ahora se ha resuelto en favor de la primera.

Mientras tanto las escuelas siguen produciendo alumnos destinados al fracaso, a la desocupación, a las drogas, a un mundo vacío y angustiante que no vale la pena vivir y que, en no pocos casos, se elude por medio del suicidio o de la locura. La claridad y lucidez de esta película nos desespera y nos aterroriza, porque no hay soluciones fáciles y las soluciones que existen son impopulares y dolorosas para muchos. Desde luego, siempre nos queda el recurso de tratar de reeducar, de informar, de tratar de cambiar las actitudes y los valores de los demás, etcétera. Existe, sin embargo, esperanza.

Pero esa esperanza descansa no en la llegada de un Supermán, sino en esperar que triunfe el ejército que hoy por hoy es el más débil, el más impopular, el de los reaccionarios, el de los que están contra la mayoría. Esos minoritarios son los que defienden el profesionalismo, el rigor, el trabajo, los valores morales, los que prefieren jugar con base en las reglas, los que sinceramente se interesan por solucionar la crisis educativa y por construirles un futuro promisorio a las nuevas generaciones.

* Director de la revista Educación 2001.
Fuente: Milenio Diario, Opinión, p. 3.
Reportero: Gilberto Guevara Niebla.
Publicada: 24 de febrero. 2011

Es una pelicula que debemos ver y discutir sus similtitudes con nuestra propia educación.